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20 NOV

6º CONCURSO DE MICRORRELATOS (25-26) DE ALI I TRUC. QUINCENA V

Aquí tenéis los 22 relatos que empiezan con la 1ª frase de 'Presentes', Premio Nacional de Narrativa de Paco Cerdà.

Con la frase «Las luces se han apagado», inicio de la novela Presentes, crónica del escritor y periodista Paco Cerdà sobre los meses posteriores al fin de la Guerra Civil, deben comenzar los relatos de esta 6ª quincena de la 5ª temporada del concurso de relatos de Ali i Truc en Onda Cero.

Hemos recibido 22 relatos que presentamos ordenados alfabéticamente a partir del 1º recibido. La votación permanecerá abierta hasta el domingo 23 de noviembre a las 14:00, enviando las puntuaciones al correo david@aliitruc.es, eligiendo los tres relatos favoritos (puntuados con 3, 2 y 1 puntos respectivamente. De estas votaciones saldrá la terna finalista de la quincena, que conoceremos el lunes 24 de noviembre en Onda Cero Elche - Comarcas del Vinalopó.

 

El último en salir

Las luces se han apagado en el instituto. Por fin es viernes, casi las nueve. Hasta el lunes, a las ocho, todo quedará en silencio.

El bedel recorre los pasillos con su linterna, asegurándose de que todo esté cerrado. Entonces lo oye. Un sonido metálico, breve, en el ala antigua del edificio.

Se detiene.

—¿Hay alguien ahí? —pregunta, alzando la voz.

El ruido se repite, más fuerte. Apunta con la linterna: una puerta entreabierta, una sombra. Aunque a esas horas ya no debería quedar nadie.

Un golpe. Luego otro.

Antes de perder el sentido, una voz escupe:

—Tú también te quedas hasta el final, ¿verdad?

 

FANTASMAS

Las luces se han apagado y aprovechando la oscuridad llegan los fantasmas.

Amanece. Enciendo las luces, pero ellos siguen aquí…

No consigo quitármelos de la cabeza.

 

FER-SE MAJOR

Les llums s'han apagat, la funció a acabat. El públic ix content, però tots repetixen el mateix: està ja molt major.

—Ell els escolta entre bastidors, és cert esta major, no deixarà mai de reconéixer-ho. Això és l'única cosa que sap fer i fer-la molt bé. Què temps aquells quan va començar la seua marxa, comptava tan sols amb setze anys i l'amo del teatre li va donar l'oportunitat. Li promet que no es penedirà, li estic molt agraït.

— L'amo eixint ja del local li va recordar que esta funció era molt important, que no li defraudarà.

—No ho faré seré el millor acomodador que haja conegut mai.

 

HOY MISMO

Las luces se han apagado del todo mientras me arrastro.

El primer aviso lo tuve ayer al atardecer, cuando se encendían las farolas, y ellos, tres chicos jóvenes apoyados en el quicio de un portón, cuchicheaban a mi paso.

Empezaron a caminar tras de mí por la callejuela y se fueron acercando mientras yo aceleraba el paso y la oscuridad inundaba el empedrado.

Después del cobarde ataque - mi boca ahogada para evitar los gritos -, desaparecieron.

Ya no me importa perder el bebé mientras siento mi sangre caliente bajo el cuerpo.

Volveré a mi país si consigo levantarme.

 

LA SENTENCIA DEL PUEBLO

Las luces se han apagado, siendo yo totalmente apaleado.  Tenía muchas posibilidades, pero nunca pensé que fuera a tocarme a mí, aunque hiciera mérito. Hoy era el día del apaleamiento, en el cual se apalea a un personaje del pueblo que lo merezca, bajo el criterio de todos. Nadie sabe a quién le va a tocar, pero unos días antes algunos malhechores desaparecen del pueblo para no volver jamás. Tras unos segundos de respeto, me apalearon con bates, nudillos de hierro y porras varias. Ir poniendo cuernos a la mitad del pueblo no me ayudó…

Las luces se me han apagado para no encenderse más.

 

LENGUAJE UNIVERSAL

Las luces se han apagado, el concierto va a comenzar. Lo hace de manera suave, como si despertara de un letargo.  Ya en los primeros acordes la atmósfera se vuelve mágica. La melodía me atrapa y despierta en mí, sensaciones tan profundas que elevan mi intensidad emocional. Las notas se escapan de los instrumentos y se introducen bailando dentro de mi cabeza. Siento que todo alrededor desaparece. No hay pasado ni futuro, solo el presente. Quisiera detener el tiempo en este instante. La pieza llega a su fin. El público en pie empieza a aplaudir y yo, embriagada de felicidad, no puedo dejar de llorar.

 

MI PAPÁ DICE

Las luces se han apagado y se enciende mi miedo. Me asusta tanto la oscuridad que hasta me he hecho pipí en la cama.

Mi papá dice que no debo temer a la oscuridad, que solo es la ausencia de luz. Pero eso no me tranquiliza. Ahora estoy empapado y tengo mucho frío. Sí, ya sé; mi papá dice que el frío no se puede medir, que lo que se mide es la pérdida de calor. Pues tampoco me lo creo, porque mi pipí estaba muy calentito, y ahora la cama está helada.

 

MODERNOS MUSEOS INTERACTIVOS

Las luces se han apagado y, en este original museo, empiezan a brillar los dibujos fosforescentes que adornan las paredes y techos de cada estancia. Ésta, destinada a los cuerpos celestes, nos sorprende: el sol se ha desprendido de su galaxia, nos deslumbra y flota a media altura, mientras tratamos de evitar que el resto de objetos planetarios que se mueven y giran a su alrededor, choquen con nosotros.

La estancia contigua, destinada a la flora, dificulta nuestro avance, porque los dibujos se han transformado en una espesa jungla en la que apenas podemos abrirnos camino… ¡Miedo me da pasar a la estancia siguiente…!

 

NAUFRAGIOS DE LA MEMORIA

Las luces se han apagado.

—¡Maldito generador! ¡Hala, al sótano otra vez…! ¿De qué es este olor…? — comenta haciendo un recorrido con la luz del móvil, descubre arañazos y manchas en las paredes. Temerosa, sigue bajando… La madera cruje, oye pasos por encima de su cabeza, dirige la luz hacia arriba justo cuando la puerta del sótano se cierra de golpe. El corazón se le encoge, un sudor frío recorre su espalda. De pronto, los gritos:

—¡Mamá! ¿Qué hacía el sótano abierto? La casa apesta. Ya te dije que debe haber algún animal muerto ahí abajo. ¡Ah! Y el generador no va. No hay luz…

 

NO HI HA PLAN B

Les llums s’han apagat. Érem conscients que podia ocórrer, és més sabíem que anava a passar, així i tot no vam ser capaços de fer res.

Ací ens trobem sumits en la més inmensa foscor i ningú és capaç de trobar una trista solució amb la cual, ser capaços de remuntar i poder vore amb claredat que hem d’ ajudar-nos, no destruir-nos, sense cap sentit. Ací estem en el tercer dia del no retorn i la histèria, l’odi, l’avarícia i la luxúria ja campen a plaer sense cap intenció de retrocedir, la fi és pròxima.

El lema és molt bàsic «mengeu, mengeu, que el món s’acaba».

 

NOCHE SIN LUNA

Las luces se han apagado y la isla ha quedado totalmente a oscuras. Sólo se escucha el rumor lejano de la rompiente, sobre las rocas blancas de la bahía.

Todo ha cambiado. El cielo se hace protagonista, explota en estrellas y las tinieblas se pueblan de tenues reflejos que delinean un paisaje diferente.

Escucho sonidos que desconozco, nítidos y puros; parecen crecer fundidos en esta luz estelar que va ganando todo.

En esta noche sin luna, estoy envuelto en un tiempo circular de luces y sonidos, que me atrapa y me eleva hasta lograr escapar de la soledad.

¡Dios bendiga a quién apagó la luz!

 

PACIENCIA

Las luces se han apagado, el ascensor se ha parado y todo es oscuridad. Me quedo paralizado por el susto y no sé qué hacer. Miro el móvil, pero no tengo cobertura y no me queda casi batería, pensaba cargarlo al subir a casa. Pulso el botón de alarma del ascensor, pero tampoco funciona. Me siento en el suelo a esperar, tengo que tener paciencia, la luz no va a tardar en volver. Hace en rato que se me apagó el móvil, pero como no llevo reloj, no sé cuánto tiempo llevo encerrado, sólo sé que nunca olvidaré este día, 28 de abril de 2025.

 

PELÍCULAS DE MIEDO

Las luces se han apagado y comienza el espectáculo en 3D.

Los vampiros se acercan tanto que parece que pueden tatuarte el cuello, los fantasmas ululan y el aire se vuelve gélido en un alarde de realismo total.

Aparecen zombis arrastrando harapos y niñas poseídas que gritan tanto que los alaridos del público quedan eclipsados.

Cuando ha aparecido el asesino de la motosierra todos hemos cerrado los ojos.

De repente se han encendido las luces y los suspiros de alivio se mezclan con risitas nerviosas.

La única que no se ha movido ha sido esa espectadora que seguía sentada sobre un gran charco de sangre.

 

Última SESIón

Las luces se han apagado y todo el cine parece contener la respiración. El silencio se extiende entre las butacas vacías, donde aún flota el zumbido ronco del proyector.

El último acomodador ha vuelto para despedirse. Avanza despacio por el pasillo con su linterna apagada. Recuerda las risas, los besos furtivos, huele el aroma salado de las palomitas y repite diálogos que siempre guardará en su memoria.

Por un instante, un fotograma rezagado brilla en la oscuridad, proyectando un último destello de vida. Y en la pantalla titila, como una estrella que se niega a morir, la palabra FIN.

 

ÚLTIMAS HORAS

Las luces se han apagado, y sé que no volverán. La tormenta arrecia, golpeando la ciudad, mientras el virus Silence, heredero cruel del viejo coronavirus, arrasa sin piedad. Desde la alerta de la OMS en noviembre hasta hoy, enero de 2035, se ha llevado mil millones de vidas. Mi compañero de piso permanece a mi lado, pálido, ausente; la cena intacta. Tiene la mirada perdida. De repente cae desplomado. Está infectado. Le quedan dos, quizá tres horas. Temo llevar la semilla dentro también. Hago un esfuerzo por sacarlo fuera del piso.

Rezo, aunque ya nadie crea en la salvación. El mundo se desmorona.

 

UN CAMELLO EN WONDERLAND

Las luces se han apagado y tiene frío. Ignora a dónde se han ido sus amigos. Demasiado tiempo sin rastro del conejo blanco ni de aquel gato tan sonriente. Tampoco ha vuelto a ver los naipes de corazones desfilando sobre el césped. Ahora pisa cenizas y escombros en el barro, y la única reina del entorno es una mujer que se sube las medias bajo su exigua minifalda, a la luz de la farola del descampado.

Cuando habló conmigo para conseguir su primera pastilla, Alicia solo quería mudarse al país de las maravillas.

 

UN POETA SE ABRE PASO

Las luces se han apagado y comienza la proyección del viejo vídeo. Imágenes en blanco y negro de aquella escuela en las paupérrimas tierras hurdanas. Niños, entre seis y once años, escuálidos, mal vestidos, algunos descalzos. Y Nico. Primer plano de Nico. Diez años, pelo enmarañado, uñas de luto. De fondo, mi voz: —Anda, comienza.

Y Nico lee: «Cuando entra, parece que llega la luz, que sus ojos son el cielo y el mar, que su cabello negro es un milagro de la naturaleza. Me gusta su olor, su boca, su sonrisa… Sueño que volamos lejos cogidos de la mano…»

Nicolás, mi primer alumno poeta.

 

CONFUSIÓN

Las luces se han apagado en el campamento y todo es silencio.

Nuestra situación es desesperante. Las municiones se han agotado, la radio no funciona y la posibilidad de ayuda exterior es totalmente nula. El salvaje enemigo acecha, va estrechando el círculo y no tenemos poder de respuesta al mínimo ataque que intenten.

Así, la decisión del grupo fue unánime: atiborrarnos de metanfetaminas y morir luchando cuerpo a cuerpo.

Con la cena, el capitán distribuyó las pastillas que ingerimos rápidamente.

Me siento mal y me pregunto: ¿Por qué mis compañeros van cayendo uno a uno, desvanecidos, exhalando un fuerte aliento a almendras amargas?

 

CUMPLEAÑOS FELIZ

Las luces se han apagado, pero no le importa en absoluto. Es un fotón muy especial. Uno de los pocos privilegiados que en el Universo pueden viajar más rápido que la propia luz. Del tipo que, literalmente, puede llegar a su destino antes de salir.

No lo pensó más. Le pareció buena idea dar un salto de los suyos y dirigirse al resplandor de las velas de una tarta de cumpleaños muy lejana.

El pequeño Albert Einstein no se decidía a soplarlas y miraba la llama haciéndose preguntas.

 

EL CUMPLEAÑOS

Las luces se han apagado, y, a oscuras, una señora entra en el comedor con una tarta llena de velas encendidas; creo que hoy es mi cumpleaños. Detrás de ella entra más gente y dos niñas, más o menos de mi edad, cada una trae un regalo con lazos de colores. Ojalá no sea ropa. Se ponen a mi lado y, como buenas amigas, me ayudan a soplar las velas mientras todos gritan a la vez:

–¡Feliz cumpleaños, abuelita!

–¡Qué soy Angelita! –les corrijo desconcertada.

Cuando encienden las luces, miro a mi alrededor, pero no reconozco a nadie. ¿Dónde estará mi mamá?

 

EL MILLOR

Les llums s'han apagat i us ho dic de veritat, no tinc ni idea de com tornar a encendre-les, per molt que busque la manera.

Hauria d'evocar al meu pare el millor electricista que he conegut mai, però si ja era bo en el seu treball no podeu imaginar la bona persona que era i jo sense fer-li cas. Sempre em deia, fill meu una carrereta encara que siga fins al paradís. Sé que no m'entendreu, però ell sí. T'enyore molt.

Per favor encara que resulte estrany, podries encendre-les, des de el més absolut dels respectes. Jo se que  per a tu sempre estaran enceses.

 

EL SALÓN OSCURO

Las luces se han apagado, el salón contuvo el aliento. Rígido como estatua avanzaba entre cuerpos inquietos, con la máscara en el rostro y el corazón galopando. Voy tanteando carnes, telas y misterios. Me encuentro emparedado entre un murmullo silencioso. Algo siento entre mis manos, otra cosa por detrás. Nunca hubiera yo pensado, que esto me fuera a gustar. Sin tiempo para pensarlo, pertrecharon mi identidad, arrebatándome el anonimato, quedando sin dignidad. Volvió la luz iluminando a la multitud, que rompió en aplausos ante la vencedora. Alzó mi máscara como trofeo. Fascinado y enamorado, la felicité. Ella debía ser mi amada, y por ello lucharé

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