Con la frase «Miles de hombres y mujeres avanzan por el camino helado», inicio de la novela La Capitana, una nmovela detectivesca histórica con sor Ana de Jesús y Juan de la Cruz metidos a investigadores apra salvar la honra de las carmelitas descalzas, deben comenzar los relatos de esta 8ª quincena de la 5ª temporada del concurso de relatos de Ali i Truc en Onda Cero.
Hemos recibido 19 relatos que presentamos ordenados alfabéticamente a partir del 1º recibido. La votación permanecerá abierta hasta el domingo 28 de diciembre a las 14:00, enviando las puntuaciones al correo david@aliitruc.es, eligiendo los tres relatos favoritos (puntuados con 3, 2 y 1 puntos respectivamente. De estas votaciones saldrá la terna finalista de la quincena, que conoceremos el lunes 29 de diciembre en Onda Cero Elche - Comarcas del Vinalopó, y de la que Susana Martín Gijón elegirá la obra ganadora.
EL IMPACIENTE
Miles de hombres y mujeres avanzan por el camino helado. No tienen noticias de otras ciudades e intentan sobrevivir después del último bombardeo. Se dirigen al sur sin saber que encontrarán un escenario aún más desolador.
Tras la pantalla del puesto de mando me compadezco del sufrimiento de estas criaturas, pero la orden de no intervenir dictada por mi superior es tajante. Ha pasado mucho tiempo desde que abandonamos nuestro lejano planeta y es preciso ahorrar energías.
Nuestras naves deben permanecer ocultas en el cielo terrestre a la espera de que se extingan ellos mismos.
EL JAMÓN
Miles de hombres y mujeres avanzan por el camino helado un año más. Es la San Silvestre de un pueblo de Groenlandia: Paquevi Enesh. Los participantes corren atravesando el lago. De los noventa iniciales quedan tres. Los demás se hundieron, muriendo congelados. El jamón de reno es el premio ganador. La mujer que va tercera siente un crujido. El hielo se rompe bajo ella. El qué va primero siente el hielo delgado en esta zona. Anda. Se hunde cogiéndose con los dedos al borde helado. El segundo lo pisa…
Llega a la meta. Al coger el jamón se rompe el hielo por el peso...
Lo mismo de todos los años.
EL NIÑO DEL ZURRÓN
Miles de hombres y mujeres avanzan por el camino helado. Quizá no sean miles, pero lo parecen.
Un niño resbala al cruzar el precario puente y su madre le regaña por haberse mojado. El pequeño enmudece y continúa en silencio.
El pueblo está repleto, parece día de fiesta, por todas partes hay comerciantes atareados, y también los taberneros tiene mucho trabajo.
El niño avanza despacio, llega su turno, da un paso.
Resopla. Apenas es un recién nacido al que todos ofrecen algo. Él no tiene nada, y le tiende su zurrón.
De pronto, una mano infantil retira al pequeño pastor del belén y se aleja dando saltitos cantando un villancico.
ESCARCHA
Miles de hombres y mujeres avanzan por el camino helado. Con el emblema, en sus uniformes, de dos manos entrelazadas, representando la última esperanza de la humanidad. El planeta Escarcha se ha hecho inhabitable. Al cofre mágico se le ha roto la cerradura, por lo que escupe tornados helados cada dos por tres. Los cazatornados no dan abasto. Así pues, una comisión heroica acude al Polo Norte para intentar arreglar la cerradura. Cerca del cofre, con algunos miembros de sus cuerpos congelados, pronuncian palabras griegas, para el cierre mágico. Son villancicos navideños provenientes de la Tierra. El cofre está cerrado. La supervivencia asegurada, por lo menos unos cuantos años más.
ÉXODO
Miles de hombres y mujeres avanzan por el camino helado, emigrantes forzosos de sus luminosas tierras, de sus cómodas casas. Con los pies destrozados e insensibles, caminan, y caen, y se levantan azuzados por las armas de sus verdugos invasores. Muchos son los que jalonan el camino con sus cuerpos gélidos e inertes. Ella no tiene ya a nadie por quien sufrir. Sólo ella, siempre sola. Soledad. Mira al cielo y contempla las formas caprichosas de las nubes que se transforman a merced de las brisas en imágenes desconocidas y absurdas, como ella, siempre a merced de un destino sin sombra de esperanza, sin rastro de futuro…
FIESTA EN EL LAGO
Miles de hombres y mujeres avanzan por el camino helado; o eso parece desde la torre de la iglesia, donde el cura hace repicar las campanas.
Sus risas rompen el silencio y ahuyentan el frío. Van hacia el lago, donde las luces cuelgan de los abetos y el hielo brilla como un espejo. Es tiempo de fiestas: hay vino caliente, castañas asadas, música, bailes torpes y guantes prestados.
Patinan, se caen, se levantan, aplauden y se abrazan. Por una noche, el frío no persigue: acompaña. Y el lago guardará sus huellas hasta el deshielo.
GROENLANDIA 2065
Miles de hombres y mujeres avanzan por el camino helado, se dirigen angustiados a los acantilados de la isla. Quieren ver con sus propios ojos el poderío de las naves que se aproximan, a las órdenes de un hombre de pelo rojo.
El pequeño esquimal miró a su abuelo con ternura y le siguió la corriente. La historia de siempre cada vez repetida con más frecuencia.
—¿Y el jefe de la armada enemiga se llamaba Erik verdad?
—No, mi pequeño. Esta vez era Donald.
HUELLAS DE HIELO
Miles de hombres y mujeres avanzan por el camino helado, con los labios rotos y la esperanza temblando. Nadie mira atrás. El viento borra nombres e ilusiones de futuro.
Al amanecer, cuando el sol toca el hielo, descubren huellas nuevas: no son de bestias ni de soldados. Son suyas, firmes.
Siguen andando.
LA IL·LUSIÓ
Milers d'hòmens i dones avancen pel camí gelat, molts altres han quedat arrere, no queda més remei que resistir.
Quan va començar tot?, que llunyà aquell moment en el qual aquell descerebrat de color taronja, va polsar el botó de color roig, no hi havia marxa arrere, no sabíem com podria ser el futur, però sabíem que havíem de continuar avançant.
Algú va preguntar, esteu segurs que ell ens salvara? I tots a una veu li van contestar, per descomptat que sí, així ens ho van prometre i ens ho van vendre.
Al lluny algú cridava, Papa Noel no existix, ningú li va fer cas tots van continuar el camí cap a Lapònia.
LA JUBILACIÓN
Miles de hombres y mujeres avanzan por el camino helado. Se dirigen al norte y ya es 30 de diciembre. Las señales de alarma de los últimos días habían dado paso a todo tipo de especulaciones y se inició una movilización sin precedentes.
La multitud avanzaba con dificultad cuando llegaron al bosque y descubrieron un trineo reluciente aparcado entre los abetos. Seis hermosos renos pastaban tranquilamente en una pradera cercana, junto a una cabaña. El líder del grupo entró en ella sin llamar y encontró a un anciano robusto y bonachón que se afeitaba su barba blanca.
A partir de ahora, os ocuparéis vosotros.
MUDANZA
Miles de hombres y mujeres avanzan por el camino helado. Globos de colores se divisan a lo lejos, en el cielo, portando cartas. Están cerca. Unos elfos les cierran el paso. Más allá de la cerca de caramelos se divisa una casa roja enorme, con humo de colores saliendo de la chimenea. Han venido para pedirle explicaciones a Santa Claus por su ausencia en la pasada Nochebuena. Los elfos responden que el Jefe se ha mudado. No aguantaba más la presión. Solo le pedían cosas materiales. No por la paz y el amor, mientras las personas se matan entre ellas. Se marchó con el cometa Atlas el diecinueve de diciembre.
NEGREROS
«Miles de hombres y mujeres avanzan por el camino helado junto al río…», va relatando el abuelo, que calla de pronto absorto en el recuerdo…
—Sigue, abuelo, ¿qué pasó después?
«De un machetazo el jefe me amputó el brazo para arrebatarme a la niña. Casi no sangré, porque la sangre se congelaba. Cuando vi que la desnudaba, y que mi niña gritaba de miedo y de frío, le arrebaté el machete con el brazo que me quedaba, le di un machetazo en el costado y cayó al río desde el caballo… El hielo se rompió y desapareció… Los capataces intentaban rescatarlo… Y todos nosotros, los esclavos, lo impedimos y escapamos…»
PENUMBRAS CREATIVAS
–Miles de hombres y mujeres avanzan por el camino helado, tal vez amarillo. Todos marchan hacia la Ciudad Esmeralda siguiendo al flautista que tañe una melodía hipnótica. O eso me parece. Quizás no son todos… puede que el lobo se adelante por el camino dorado más corto y se zampe al mago de Oz.
Dorothy camina con un emperador de ropas invisibles, un cerdito holgazán y un muñeco al que le crece la nariz cuando miente. ¿O son las orejas? Creo que se llama Dumbo.
Hoy el abuelo ha olvidado ponerse las gafas para leer. Debería advertirle pero no lo hago. Después de todo, su versión es mucho más entretenida.
POLVO ERES
Miles de hombres y mujeres avanzan por el camino helado y desconocido del valle del no retorno. Han sucumbido a las temperaturas gélidas del destierro. El paso de sus cuerpos etéreos y errantes, crea sutiles senderos en la nieve, imperceptible para los que aún no han traspasado el umbral donde el tiempo deja de medirse. La conexión energética de los transeúntes genera vibraciones que afectan al entorno y deja su impronta en la memoria del terreno. En silencio, conectan con fuerzas espirituales. Desean purificar sus almas y seguir las ondas de luz que proyectan, conscientes de que su anterior contenedor, ya vacío, reposará entre las flores que brotarán en primavera.
REFLEXIÓN
Miles de hombres y mujeres avanzan por el camino helado del desarraigo, del exilio, de la diáspora como simientes angustiadas, dispersadas por el viento.
La guerra, cualquiera sea su pretexto, emblema o color de la bandera. La cruda realidad del hambre; el odio que destruye la dignidad o la vida misma; el abuso de poder anulando la dignidad; la ceguera del egoísmo suicida que olvida que no hay salvación individual si no nos apoyamos unos en otros.
¿Cuándo aprenderá la raza humana lo que la historia nos enseña, si sólo abriésemos los ojos y el corazón?
¿Otra vez Collioure?
ATRAVESAR EL AQUERONTE
Miles de hombres y mujeres avanzan por el camino helado menos yo. Desde que me he quedado ciega, ya nada me acompaña salvo los recuerdos de Natasha. Cuando éramos pequeñas y las demás niñas jugaban a mamás y papás, nosotras interpretábamos a Orfeo y Eurídice. Ella avanzaba tocando una lira improvisada y sin mirar atrás hasta que en un descuido se volteaba. Entonces yo me desplomaba.
Me asomo a la ventana. Siento las bombas caer. La verdulería y la cafetería todavía huelen a menta, churros y achicoria. No sé si sea capaz de huir de este infierno sin ayuda. De pronto, tenue y delicada como su recuerdo, suena una lira.
CONSIDERACIONES
Miles de hombres y mujeres avanzan por el camino helado de aquella inhóspita tierra desértica, treinta y tantos años después de aquel milagroso cruce del mar que se abría a su paso…
—Señor, ¿no crees que te estás pasando? Mira que los castigos demasiado severos pueden traernos malas consecuencias…
—Han sido muy descreídos e insolentes; deja que sufran, que se vayan acostumbrando, que todavía les queda la Diáspora, la Inquisición, Hitler, las guerras con los árabes…
—¡Pero Señor! Se van a revolver de nuevo contra Ti…!
—¡Está bien, Gabriel! Te prometo que dentro de unos milenios de nada, les mandaré a un Netanyahu… ¡y a un Trump!
COTIDIANO Y UNIVERSAL
Miles de hombres y mujeres avanzan por el camino helado. Todos han perecido tan repentinamente que aún no se han dado cuenta (cosas del frío invierno y sus velocísimas ráfagas mortales). El paisaje, mientras continúan andando, trasmuta a uno más hostil (con sus buitres, pendientes escarpadas y obúes de ramas quebradizas). Sin embargo, todos siguen realizando sus tareas cotidianas como si nada trascendental les hubiese ocurrido. El pescador lanza una caña invisible hacia un lago que solo ve él. Los de más allá, sintonizan inexistentes radios. Y otros como tú, tú y tú, siguen leyendo los microrrelatos de esta quincena sin advertir que transitan por un camino helado sin fin.
DISCIPLINA
Miles de hombres y mujeres avanzan por el camino helado marcado por los jalones de nieve a derecha e izquierda. Arrastran los pies con sus andrajos y se abrazan a sí mismos buscando un resto de calidez, un aliento en sus ateridos cuerpos. Aprovechan la luz del día que se apaga y caminan sin descanso en busca de un lugar habitado. Si no encuentran cobijo a tiempo morirán de frío. La última indicación térmica marcaba veinte grados centígrados por debajo de cero.
Están exhaustos, en otro país, pro vivos y aún esperanzados.
Los pilotos han desobedecido las órdenes y les han desembarcado en tierra firme.