Notícies

23 OCT

5º CONCURSO DE MICRORRELATOS (25-26) DE ALI I TRUC. QUINCENA IV

Aquí tenéis los 21 relatos que empiezan con la 1ª frase de 'El efecto deseado', de Guillermo Alonso.

Con la frase «Lo más difícil del mundo es vivir solo una vez», inicio de la novela El efecto deseado, del escritor y periodista Guillermo Alonso, deben comenzar los relatos de esta 4ª quincena de la 5ª temporada del concurso de relatos de Ali i Truc en Onda Cero.

Hemos recibido 21 relatos que presentamos ordenados alfabéticamente a partir del 1º recibido. La votación permanecerá abierta hasta el domingo 26 de octubre a las 14:00, enviando las puntuaciones al correo david@aliitruc.es, eligiendo los tres relatos favoritos (puntuados con 3, 2 y 1 puntos respectivamente. De estas votaciones saldrá la terna finalista de la quincena, que conoceremos el lunes 27 de octubre en Onda Cero Elche - Comarcas del Vinalopó.

 

FUNCIÓN ÚNICA

—Lo más difícil del mundo es vivir sólo una vez —expuso el Profesor, cruzando las manos sobre el escritorio polvoriento—. Porque, si sólo existe una vida, ¿Cómo saber si la estamos usando bien?

Los alumnos lo miraron en silencio, atrapados entre la duda y el vértigo de sus pensamientos

—La mayoría vive como si tuviera repeticiones infinitas. –continuaba, filosofando ensimismado. —Pero no. Esta es la única función. Sin ensayo. Sin bises.

Se levantó, caminando hacia la ventana.

—Por eso filosofamos. No para encontrar respuestas, sino para vivir con más conciencia.

Y sonó el timbre. Pero nadie se movió.

Como si, por primera vez, entendieran que todo acababa de comenzar.

 

LA SOMBRA

Lo más difícil del mundo es vivir sólo una vez… y hacerlo siendo la sombra de otro, es lo más triste que te puede suceder. No puedes decidir dónde ir ni cuando detenerte. Lo sigues a todas partes y, aun así, te ignora. Peor aún, te arrastra por el suelo y jamás se disculpa.

Antes soñaba con separarme de él, caminar por mi cuenta y ser libre por fin, pero estaba equivocada…

Desde que lo enterraron, ya no soy ni la sombra de lo que era. Ahora soy invisible. ¡Qué malasombra!

 

LO QUE NO SE DICE VUELVE

Lo más difícil del mundo es vivir sólo una vez. Lo pienso mientras repaso, de modo obsesivo, una carta que nunca envié.

He amado con miedo, reído con cautela, dejado pasar trenes que partían sin preguntar. Afuera, el mundo sigue su curso, ajeno a mis dudas infinitas.

Ahora, frente al espejo, me pregunto si basta con haber estado.

La vida no da segundas oportunidades, pero deja ecos: una canción, un olor, un rostro que se disfraza de recuerdo…

Respiro hondo. Quemo la carta. Y salgo a vivir.

En la acera espera ella. Lleva puesto el vestido con el que la enterramos.

 

L'OBLIT

El més difícil del món és viure només una vegada. Jo la volia i ella s'ha anat, per què?, això ho escoltava totes les nits, fins que ell queia tremendament esgotat, enfastidit pel meu abandó.

Si no haguérem discutit eixe dia que diferent haguera sigut tot, em vaig amagar en el xamfrà de la cara nord de la mansió. Degua quedar-me adormida, vaig despertar i en voler eixir no vaig poder, ningú acudia en el meu auxili. En tornar a despertar,  ja podia eixir, però la sensació era rara, la mansió esta tancada, no hi havia ningú. I ací seguisc jo després de dos-cents anys esperant que algú em trobe en este maleït xamfrà.

 

MI ABUELO

Lo más difícil del mundo es vivir sólo una vez, esa frase me la decía mi abuelo cada vez que me encontraba ante una decisión importante. Él era muy especial para mí, era como mi padre.

Por eso su muerte inesperada, fue un duro golpe. Mi vida se paró al igual que la de millones de familias, a las que la pandemia mundial nos dejó sin esas personas especiales. Desde entonces esa frase ha dejado de tener sentido, porque ahora todos tenemos dos vidas, una antes y otra después del Covid.

Aunque esta segunda vida es menos espacial para mí, sin ver la sonrisa de mi abuelo.

 

REFLEXIONES EN EL PARQUE AL LLEGAR EL OCASO

Lo más difícil del mundo es vivir sólo una vez y que el peso de los errores se convierta en un lastre. Ernesto, un tipo presumido y orgulloso, hacía alarde de su opulencia tras una fachada de falsa modestia. No aceptó que Lucía eligiera a Jaime, su amigo de la infancia, y creó falsedades en su contra. Para conquistar el corazón de Lucía, le confió su patrimonio. Ella se dejó seducir. Con el control de las finanzas, movió los hilos para apropiarse de su fortuna y volvió con Jaime.

Ernesto jamás logró superarlo.  

Contemplando las amapolas, se estremecía al compararlas con sus años de esplendor, antes de llegar a marchitarse.

 

RELEVOS

Lo más difícil del mundo es vivir solo una vez, sin la oportunidad de enmendar errores. ¿A quién se le ocurriría sentarse en el banco de los milagros en busca de alguno que mitigara sus desgracias? Solo a un imbécil como yo que, en lugar de encontrar milagros, cometí el peor error de todos. Tomé asiento junto al viejecillo de bronce que adorna el banco milagroso; su cara amable invita a que lo acompañes. Solo cuando comencé a notar rígidas las manos y las piernas, el anciano, cambiando de textura y color, se incorporó y se fue. Y aquí sigo yo, esperando a algún desgraciado en busca de un milagro…

 

SENDERISTA NUDISTA

Lo más difícil del mundo es vivir solo una vez, con lo que estoy disfrutando de esta vida. Desde siempre me ha gustado el senderismo. Ha sido mi gran pasión, junto con ser nudista. Cuando me quedé sin trabajo el mundo se vino abajo. Pero entonces tuve una gran idea: ¿por qué no me hago senderista nudista, y lo subo a las redes sociales? Así pues, me dispuse a subir la Cruz De La Muela, en Orihuela, completamente desnudo. Con una mochila pequeña conteniendo agua y comida. Las personas con que me cruzaba se asombraban, se reían, me hacían fotos…

Me hice famoso. No necesito trabajar. Haría esto cincuenta vidas…

 

SIETE VIDAS

Lo más difícil del mundo es vivir sólo una vez. Ese sería mi mayor deseo. Los lunes soy un escarabajo en plena metamorfosis, que empeora cada martes convertido en un peligroso American Psycho, cuyos crímenes se resuelven los miércoles en el Orient Express. Al día siguiente, solo respondo al nombre de jueves hasta acudir el viernes a la fiesta del chivo. Es sábado y sigo las indicaciones de mi deteriorada Guía del autoestopista galáctico, mientras anhelo el domingo para ser de nuevo el gran Gatsby.

Quisiera acabar con todo, pero carezco del valor para desprenderme de los siete ejemplares de mi exigua biblioteca, en la celda donde cumplo cadena perpetua.

 

SIETE VIDAS

–¡Lo más difícil del mundo es vivir sólo una vez! Y lo que más esfuerzo me cuesta es volver a subir al acantilado –se lamentó el viejo gato–, mientras se lamía las heridas, tras su último intento de suicidio.

 

SIN PERSPECTIVAS

Lo más difícil del mundo es vivir solo una vez cuando tu vida es una mierda y estás durmiendo en el suelo de un cajero automático en pleno diciembre, tapado con cartones y como única fuente de calor el cuerpo de tu pulgoso perro, y entonces notas que alguien te quita los cartones, te da una patada en las costillas, oyes al perro huir aullando ante los golpes de desconocidos y empiezas a temblar de frío y de miedo cuando te amenazan con prender fuego a tus harapos si no te largas y les dejas el sitio. Y entonces tomas conciencia de que tu única vida seguirá siendo una mierda.

 

SIN RUMBO

Lo más difícil del mundo es vivir sólo una vez.

Eso pensaba el marinero Simón cada amanecer, mientras el mar le devolvía historias que sólo él entendía. Había amado, perdido y vuelto a nacer en cada marea. El mar era su espejo y su condena, su amante y su tumba prometida. Cuando partió sin rumbo, nadie lo vio despedirse. Sólo el mar, en silencio, guardó su nombre entre las olas.

 

TRANSPLANTE

Lo más difícil del mundo es vivir solo una vez. Por ello, he desarrollado un sistema en el que puedo vivir para siempre gracias a la tecnología avanzada. Soy cirujano y he desarrollado una operación en la que se puede tras trasplantar mi cerebro. Estoy en mi vida número cien. Soy una de las personas más ricas de la tierra y puedo hacer lo que me plazca. Cuando alguien entra en coma cerebral, pues allá voy yo y me trasplanto el cerebro a su cuerpo. Pero a partir de ahora ya no hará falta. He conseguido fusionarme quirúrgicamente con la inteligencia artificial humanoide avanzada. Viviré eternamente. Veré apagarse el sol. 

 

«TRUCO O TRATO»

Lo más difícil del mundo es vivir sólo una vez. Por eso, acepté enseguida el trato: debía participar en un certamen quincenal de microrrelatos, a cambio se me concedía el don de vivir muchas vidas.

Como autora, puedo escoger los personajes. Basta una frase para que surja la historia. Hombres y mujeres de distintas edades, con sus virtudes y sus defectos, con sus luces y sombras… todos tienen algo de mí; y yo de ellos: sus vidas están en mis manos.

Pero todo trato tiene su truco. Y el precio a pagar es alto. Por las noches, cuando apago la luz, mis personajes despiertan y me roban el sueño.

 

AÑORANZA

—Lo más difícil del mundo es vivir sólo una vez —susurró el anciano mientras acariciaba la fotografía descolorida.

Recordaba la risa de Elisa, el aroma a lavanda en su cabello, los veranos infinitos.

Tras su partida, cada mañana era un eco vacío.

Había intentado llenar el hueco con viajes, libros y nuevos rostros, pero la ausencia siempre ganaba.

Hoy, al fin, sentía paz, listo para el descanso final.

Cerró los ojos, suspirando una última vez.

Cuando la hija entró, el sillón estaba vacío.

Solo quedaba el retrato de su madre sobre el asiento, aún tibio, con un pétalo de lavanda pegado al cristal.

 

EL ANDÉN DE SOFÍA

Lo más difícil del mundo es vivir sólo una vez —me dijo Sofía, riendo, antes de subir al tren.

Le prometí esperarla, escribirle, amarla incluso si el mundo se apagara.

Cumplí.

Cada año le envié una carta al mismo andén, a la misma hora.

Hoy, cuarenta años después, volví.

Una mujer de cabello blanco me esperaba en el banco, con mis cartas en el regazo.

—Llegaron todas —me dijo—. Soy la hija de Sofía.

Le temblaban las manos cuando me entregó la última.

Dentro había una foto antigua.

En el reverso, la letra de Sofía: «Gracias por seguir esperándome».

 

EL MISTERIO DE LA MUERTE…Y DE LA VIDA

Lo más difícil del mundo es vivir sólo una vez. Es decir, nacer, crecer, reproducirse y desaparecer… ¡Pues no es así!; les cuento mi sorpresa cuando expiré delante de toda mi familia. Mi pensamiento voló inmediatamente dejando a todos llorando alrededor de mi cama y emprendió un viaje alocado por un espacio vacío, absoluto, en una dimensión desconocida donde perdí contacto con toda mi terrenidad. Luego se metió en aquella sala de partos y penetró directo en el cerebro de este bebé que no para de llorar. ¡No puedo abandonar esta prisión rolliza! ¿Qué me pasa?, estoy empezando a olvidar mi pasado…, ¿Cuándo nací?... ¿Quién ee mi adre?... nouedablaaarbubudada

 

EL PORTAL

—Lo más difícil del mundo es vivir sólo una vez —decía el doctor Lang, asegurando que la muerte era solo un portal.

Su experimento era arriesgado: morir clínicamente por tres minutos para ver el más allá.

Yo, su asistente, accioné el mecanismo.

Su cuerpo convulsionó. Al revivir, sus ojos eran pozos de pánico absoluto.

—¡Es mentira! ¡No hay nada! Solo vacío y... ¡ellas! ¡Te ven! —gritó arañándose la cara. Entonces el monitor de constantes vitales emitió el dramático pitido.

Cuando me incliné sobre su cuerpo para comprobar su aliento... me tomó de la muñeca y abrió los ojos.

—Ahora te toca a ti —susurró.

 

EL PRECIO DE DESHOJAR EL ALMA

Lo más difícil del mundo es vivir sólo una vez.

Y yo me moría.

Por eso acepté el trato: un día más de vida a cambio de borrar un recuerdo.

Al principio fue fácil: me quitó miedos, tristezas, desamores. Luego, nombres, carasCada amanecer era más liviano y más vacío.

Ayer le di algo sobre un juguete; creo que era de madera. No lo recuerdo bien, pero con él perdí también mi infancia.

Miro los álbumes de fotos y ya no reconozco a nadie. El rostro más extraño, el más ajeno, es el que me devuelve el espejo.

Hoy pedí otro día… pero ya no recuerdo por qué lo quiero.

 

EUNUCO

Lo más difícil del mundo es vivir solo una vez. Por ello estoy en la secta <<Próxima Vida>>, en la que te garantizan la reencarnación, previo pago de solo veinte mil euros. Yo me he pedido ser un eunuco. Estoy seguro de que seré más feliz que en esta existencia. En ella he estado muy sensible emocionalmente, siempre pensando en el sexo, intentando aprovechar cualquier oportunidad. Nervioso, estresado, preocupado de que todo funcione y no se atasque. Como Eunuco no tendré esos problemas.  Además, con todos los adelantos que hay, hasta podré tener descendencia. Sin quebraderos de cabeza innecesarios seré más feliz que una lombriz.

Ya vienen con la motosierra…

 

FRAGILIDADES

Lo más difícil del mundo es vivir solo una vez…, creo. ¿O no? A lo mejor sí que he vivido otras vidas y no me acuerdo. Últimamente tengo una memoria muy frágil, pero la verdad es que esa cara flaca y ojerosa que veo reflejada en el espejo que tengo delante, con una barba entrecana de varios días y cuatro pelos en guerrilla coronando la cabeza, no me suena de nada

Tornar a les notícies