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05 MAR

6º CONCURSO DE MICRORRELATOS (25-26) DE ALI I TRUC. QUINCENA XIII (2/2)

Aquí tenéis los 29 relatos que empiezan con la 1ª frase de 'El último caso de Unamuno', novela de Luis García Jambrina sobre los últimos meses de Miguel de Unamuno en Salamanca.

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CASI UNA BODA PRECIOSA

La felicidad siempre llega de forma inesperada y la desgracia cuando se la espera. Pero a veces, solo a veces, ocurre al revés: A los sones de la marcha nupcial todos se levantaron para verla desfilar radiante de felicidad por el largo pasillo, despertando la admiración y los aplausos de los asistentes, mientras los flases de las fotos centelleaban por todas partes.

Tras la ceremonia, saliendo del brazo de su flamante marido, lo vio entre la multitud agolpada en la calle, y le bastó esa mirada fugaz para darse cuenta del tremendo error que acababa de cometer.  Mientras recibía la lluvia de arroz, sus ojos se llenaban de lágrimas.

 

CUERPO VENCIDO, VOZ ETERNA

La felicidad siempre llega de forma inesperada y la desgracia cuando se la espera. De igual forma que la guerra orquestada por mandamases y caciques sin escrúpulos, que deciden el bien nacional y condenan el mañana al vacío y la desolación.

Así pues, el filósofo agotado de luchar contra la sinrazón —tras su último y gran discurso en la Universidad— intuía que sus días estaban contados. No se atrevía a salir a la calle. Pero la desventura disfrazada de uniforme militar, llamó a su puerta.

Vencieron su cuerpo y callaron su voz, pero NO su palabra.

¡Hasta siempre Unamuno!

 

DUELO AL AMANECER

La felicidad siempre llega de forma inesperada y la desgracia cuando se la espera. Eso dicen, pero no es cierto. Terminaba mi turno de noche, estaba agotado y solo deseaba llegar a casa. El ritmo de la calle seguía su curso. Niños con sus mochilas camino de la escuela, personas con carritos que se dirigían a hacer la compra. Los contemplaba mientras me perdía en mis pensamientos. De repente, un sonido brusco me puso en alerta. Empecé a escuchar gritos y salí del coche. Ahora, esas personas estaban tendidas en el suelo. La imagen era dantesca. Entré en estado de shock e incredulidad, al comprender que me quedé dormido al volante.

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