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16 ENE

CONCURSO DE MICROS 24-25 DE ALI I TRUC. QUINCENA X (2)

Aquí tenéis los 25 relatos que empiezan con la 1ª frase de 'Academia Europa', de Luis Leante.

Viene de AQUÍ

LA LLAMADA (2)

Al principio he pensado que se trataba de una encuesta telefónica. La voz, cargada de cortesía ensayada, mencionó una oferta de trabajo.

—¿Es usted Álvaro?

—Sí, ¿de qué se trata?

—Una oportunidad única. Pero dígame, ¿ha considerado las consecuencias?

Algo en su tono me inquietó.

—¿Qué consecuencias?

—Las que vienen cuando miras atrás y no reconoces lo que ves.

Me quedé helado. Su voz era idéntica a la mía.

—¿Quién eres?

—Soy tú, pero diferente. El que perdiste.

La llamada se cortó. Miré el teléfono: el número marcado era el mío. Afuera, el cielo se tornó extraño, como una premonición oscura.

 

LA MALA MEMORIA

─Al principio he pensado que se trataba de una entrevista telefónica en la que una chica muy amable se interesaba por mi salud. Ya sabe: que si estoy bien, que si me he tomado las pastillas, que si… bueno, ahora se me ha olvidado. Lo importante es que, poco a poco, me fui dando cuenta de que aquella voz me resultaba conocida; pero, no sé de qué. Llevo toda la tarde tratando de recordar de qué me sonaba. ¡Qué pena! Este cerebro mío deja volar los recuerdos como si fueran hojarasca otoñal.

─Tranquila. Te he llamado yo, mamá.

─¿Mamá? ¡Señorita, por favor, que soy soltera!

 

LA REALIDAD SUPERA LA FICCIÓN

—Al principio he pensado que se trataba de una encuesta telefónica, por eso le contesté todo lo que me preguntaba esa señorita.

—Pero papá, te dijimos mil veces que no hablaras con extraños ni dieras referencias personales de la familia, que es muy peligroso.

—Es que la señorita era tan amable…

—¡¡Muy amable, pero nos vaciaron las cuentas del banco!!

—Es que yo pensé que era una encuesta telefónica…

 

MUJER AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS

Al principio he pensado que se trataba de una encuesta telefónica... manoteé como pude el teléfono en mi mesa de luz pero no sonaba. Me puse la bata, las pantuflas y fui corriendo hasta la puerta: «debe ser el paquete de Amazon»; pero no… Volví apresurada al salón a ver si era el móvil que lo dejé cargando anoche… tampoco era. En eso lo vi a Paco en la cocina y desesperada, le dije: ¡no aguanto más, estoy muy estresada! y en un acto de locura observé la ventana abierta y… ¡¡¡me arrojé!!! Cuando iba cayendo me dí cuenta: «¡era la cafetera de Paco!».

Menos mal que vivimos en planta baja…

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