Joseph Roth y su gran amigo Stefan Zweig mantuvieron una singular y reveladora correspondencia. Esta colección de cartas no es sólo la crónica de un tiempo turbulento en que se impuso la barbarie, sino sobre todo el testimonio del extraordinario compromi
Artículos relacionados
Vista previa: SER AMIGO MÍO ES FUNESTO. CORRESPONDENCIA (1927-1938)
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Puede obtener más información aquí o cambiar la configuración.