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10 OCT

5º CONCURSO DE MICRORRELATOS (25-26) DE ALI I TRUC. QUINCENA III

Aquí tenéis los 31 relatos que empiezan con la 1ª frase de 'El círculo', de Roberto Santiago.

Con la frase «Acabo de cumplier dieciséis años», inicio de la novela juvenil El círculo, del escritor, guinista y director Roberto Santiago, deben comenzar los relatos de esta 3ª quincena de la 5ª temporada del concurso de relatos de Ali i Truc en Onda Cero.

Hemos recibido 31 relatos que presentamos ordenados alfabéticamente a partir del 1º recibido. La votación permanecerá abierta hasta el domingo 12 de octubre a las 14:00, enviando las puntuaciones al correo david@aliitruc.es, eligiendo los tres relatos favoritos (puntuados con 3, 2 y 1 puntos respectivamente. De estas votaciones saldrá la terna finalista de la quincena, que conoceremos el lunes 13 de octubre en Onda Cero Elche - Comarcas del Vinalopó.

ACTUALIZACIÓN: Una vez conocido el resultado, desvelamos podio y autoría de los relatos.

En el tercer escalón del podio, con seis puntos:

PASA LA VIDA, de Jerónimo Hernández de Castro.

Acabo de cumplir dieciséis años, apenas la mitad de la condena. Ya no me molesto en repetir a todo el mundo que soy inocente y hace una década desistí de cualquier intento de fuga. Mi principal ocupación es observar a mis compañeros de celda: sus hábitos, preferencias alimentarias, historial médico…

He perfeccionado un sistema muy eficaz. En apenas tres meses los conozco mejor que ellos mismos, algo que facilita enormemente mi trabajo y hace posible que hasta ahora nadie pueda explicar lo misterioso de sus muertes.

En lo mío soy un consumado especialista y es tan aburrida la vida en la prisión…

 

En el segundo escalón tenemos un empate triple con 7 puntos:

PAN Y TIERRA, de Esperanza Tirado Jiménez.

Acabo de cumplir dieciséis años.

Mi madre dobla mi camisa de los domingos y la guarda en el arcón.

“Ya no te hace falta,” dice.

Este año no veré al maestro. No más libros ni dictados. Solo el campo.

Las manos de mi padre, agrietadas, me enseñan a distinguir las cebollas buenas de las que se pudren por dentro. El almuerzo sabe distinto cuando se gana.

Cada tarde, mi hermana me pregunta por qué no vuelvo a clase. Le digo que las letras, las cuentas y las lecciones ya no caben en mis días. Ella baja la mirada y continúa con su costura.

 

RECICLAJES, de Paquita Márquez.

Acabo de cumplir dieciséis años y mi abuelo me ha regalado un detector de metales que sirve para detectar tesoros y novias interesantes (no sé si dijo interesantes o interesadas). Salí al campo con la máquina y enseguida pitó. Cavé como cualquier héroe en busca de su tesoro y encontré una lata de sardinas y una lombriz enorme. La lata la tiré al contenedor amarillo y a la lombriz intenté echarla al orgánico, pero se me enredó en los dedos y no hubo manera. Ahora la llevo a todas partes en una cajita con tierra. La llamo Eva. No cuenta como novia, pero no discutimos…

 

SUEÑOS DE UNA DONCELLA, de Américo Fojo.

Acabo de cumplir dieciséis años, sé que soy casi una niña, pero en mi mente escucho voces que me dicen que debo pelear y luchar como un soldado contra el enemigo de mi tierra.

Mis sueños son extraños para una simple campesina: me veo pertrechada con una coraza brillante, armada con una espada santa, llevando un estandarte blanco y los ejércitos me siguen como si fuera un líder guerrero.

Mis padres no me entienden… quizás en Orleans, el rey comprenda que pueda contar conmigo, aunque me cueste la vida.

 

Y ganador indiscutible con diecinueve puntos:

LA VIUDA, de Oscar Broullón.

Acabo de cumplir dieciséis años sin él. Lo nombró cada día, huelo su perfume, escucho su música. Abro la ventana para encontrarnos en el viento nuevamente. Pero no puedo llorar.

Hoy sentí sus pasos detrás de mí. Me giré y allí estaba, con su sonrisa de siempre, pero más canoso. Entonces pronunció mi nombre. Lo abracé y atravesé el frío.

Entonces vi el marco negro en la pared, mi foto. Estoy igual de joven que ahora…

Ahí recordé que el viudo siempre había sido él.

 

El resto de relatos, ordenados por orden alfabético a partir del primero recibido son:

LA ÚLTIMA VEZ, de Esperanza Tirado Jiménez.

Acabo de cumplir dieciséis años, pensé, mientras ayudaba a mi padre a limpiar el coche en el garaje. Fue la última vez que lo vi. Me regaló un llavero con el escudo del Atleti. Me dijo que ya era mayor, que ya era un hombre, que cuidara de mamá. No sabía que esa noche no volvería.

Desde entonces, en cada cumpleaños, no hay fiesta, ni velas, solo silencio y alguna lágrima. Como un funeral que nunca se acaba.

Conservo el llavero, pero nunca quise aprender a conducir.

Hoy cumplo treinta y seis. Y sigo sin saber cómo se cuida de una madre rota.

 

PERDUDA, de Basilio Mayor García.

Acabe de complir setze anys i tot em resulta estrany, vaig vagant per la casa i hi ha coses que no reconec, val que soc un poc despistat, però per a no arribar a reconéixer ni la meua pròpia casa, bé en arribar els pares els preguntaré que ha passat.

Veig entrar als meus pares, venen plorant. Què haurà passat?

M'acoste, per a preguntar-los, però semblen no vore'm, perquè m'ignoren? El meu pare porta una nota a la mà i la deixa damunt de la taula de la cuina en la qual posa “l'informem que el seu fill a patit un terrible accident, sentim molt la seua perduda”.

 

REGALOS DE ÚLTIMA GENERACIÓN, de Paquita Márquez.

Acabo de cumplir dieciséis años y, por fin, como regalo, me han implantado el chip de sensaciones en la cabeza. No es de los más potentes, pero me sirve. Ahora cuando pienso en Luna, mi perrita muerta, la veo, oigo sus ladridos y noto en la cara sus lametones. Y si pienso en ti y en nuestra canción, me estremezco al sentirte bailando entre mis brazos, aspirando el aroma inconfundible de tu pelo… Pero ayer, sin querer, recordé nuestra ruptura y sentí el terrible impacto de un rayo. Me dejó sin fuerzas y anonadado, pero resulta que ahora tengo wifi en la cabeza.

 

SANTA TRINIDAD, de Francisco Eugenio Crespo Sánchez.

Acabo de cumplir dieciséis años, y tengo la madurez suficiente para saber que no quiero trabajar nunca. Aprovecharé mi oportunidad: nací con tres testículos. Después de horas navegando por internet, descubro una secta que está esperando al Enviado: un varón de dieciséis años, virgen, con tres testículos. Ese soy yo. La Santa Trinidad, se hacen llamar. Me acogen, me veneran y me dan de comer. Mi plan sale a la perfección. Hasta que un día me despierto en un quirófano. Van a extirparme el tercer testículo, para adorarlo en el altar. Después de la operación me momificarán …

 

SINCRONIZADOS, de Jerónimo Hernández de Castro.

Acabo de cumplir dieciséis años y lo he celebrado por todo lo alto como cada veintinueve de febrero. La gente dice que son sesenta y cuatro… ¡qué sabrán ellos!

Mi marido es un poco mayor que yo. Cumplirá setenta y cinco la semana próxima, pero siempre hemos sido una pareja perfecta.

Ahora que el deterioro cognitivo le ha hecho emprender un viaje de retorno a su infancia piensa que está a punto de concluir su servicio militar. Estoy segura de que muy pronto me alcanzará y seremos dos adolescentes, enamorados hasta que la muerte nos separe.

 

SORPRESA, de Francisco Eugenio Crespo Sánchez.

Acabo de cumplir dieciséis años. Tengo cáncer pulmonar terminal. Me quedan unos meses de vida. Se lo debo a mis padres, fumadores empedernidos. No he fumado nunca, pero pasivamente mucho. Apenas podía respirar en mi entorno desde niño. Tenía náuseas, vomitaba, desarrollé asma, piel atópica … Al ir creciendo les pedí que dejaran de fumar. Se reían de mí, echándome el humo en la cara. En mi cumple les he preparado una sorpresa, rellenándole sus cigarrillos con pólvora, en lugar de los carcinógenos habituales. Al encenderlos les ha explotado la cabeza, volando por los aires.

Es la primera vez que me río desde que nací.

 

UN DETALLE MENOR, de Felipe Tenenbaum

Acabo de cumplir dieciséis años y ya me sé todas las palabras del diccionario. Por mencionar algunas: singladura, mojinete, añusgado, hornija y la mejor de todas, hexakosioihexekontahexafobia. En tal solo tres lustros y un año he llegado a leer y memorizar nada menos que las 93.111 entradas de diccionario de la Real Academia Española. Es curioso; aun no me ha dado tiempo de aprenderme sus significados y sin embargo, ninguno de esos rábulas nictálopes que me lamen las botas en el figón esplinado con sus vocablos leznes y vilordos se ha dado cuenta del detalle.

 

ZUMAYA, de Francisco Eugenio Crespo Sánchez.

Acabo de cumplir dieciséis años. Celebrándolo en el parque un niño me ha atropellado con su patinete eléctrico, doblándome el tobillo. Mi madre, Zumaya, ha seguido al niño hasta plantarse delante de sus padres. Muy sería ha exigido una disculpa. Al protestar la madre del niño Zumaya ha sacado su katana, le ha rebanado el cuello con un movimiento seco y rápido. El padre pasó al ataque, pero Zumaya le cortó una pierna a la altura de la ingle. Todo el parque se tiñó de rojo, en un espectáculo dantesco.

Por inventarme estas historias me han quitado la Playstation y me han puesto en Terapia.

 

10/03/2004 (VÍSPERAS), de Paquita Márquez

Acabo de cumplir dieciséis años y me temo que soy un genio. He inventado ese artilugio que será un nuevo motivo de conflictos en el mundo, así que debo destruirlo. Pero antes tengo que convencer al jefe que corresponda para que ordene revisar bien los paquetes de esos vagones, le diré que tengo un fatal pálpito. Pero, por si me toman por loco, que será lo más probable, le rogaré a la madre de Alice que no coja mañana el tren de Atocha. He de inventarme una excusa convincente. Mi Alice se volvería loca si la dejara huérfana. Después, convertiré en chatarra mi máquina del tiempo.

 

ACTIVIDADES ANTICUADAS, de Silvia Espina.

Acabo de cumplir dieciséis años y llevo tiempo burlándome de mi abuela y sus actividades “obsoletas”.

Pero hoy, en el instituto, algo me sacudió: mi compañera más querida intentó suicidarse cuando vio su cara en las redes, falsamente integrada en una orgía pornográfica.

Ahora tengo miedo, miedo del modo que usa mi generación para herir, de que me pase lo mismo que a mi compañera… miedo al bullying, al desprecio y a la agresividad con que vivimos.

Lamento mis críticas a las tardes de té de mi abuela y sus reuniones con amigas, para recitar poesías.

 

AL FINAL DEL VERANO…, de Raquel Zaragoza Durá.

Acabo de cumplir dieciséis años, y lo celebro con Hans, en la playa. Una celebración con sabor a despedida: besos, caricias, abrazos y muchísimas miradas. Miradas que hablan más que las palabras.

Hoy nos ha sorprendido el amanecer sentados en la arena. Dibujando corazones, que las insensibles olas se empeñan en borrar. Entre nosotros todo es tan idílico como efímero; nuestra relación, al igual que el verano, está a punto de terminar…

El primer amor de dos adolescentes que nos entendemos a la perfección, sin necesidad de hablar el mismo idioma.

 

AMORES QUE MATAN, de Raquel Zaragoza Durá.

Acabo de cumplir dieciséis años de condena por matar a mi mujer y a mi hija. Ellas lo eran todo para mí; no podía decepcionarlas. Me adoraban, pensaban que yo era el mejor marido, el mejor padre…; pero no lo era.

El exitoso financiero al que tanto admiraban era un ladrón, un estafador, un impostor con una amante celosa que acababa de denunciarme. No había tiempo, era cuestión de horas que la noticia saliera en los informativos. Me iban a detener; y no sabía que hacer…

Sí, ya sé, pude elegir suicidarme, pero las amaba tanto… que preferí quitarles la vida antes que defraudarlas.

 

ANAR AL MOLLAR, de Basilio Mayor García.

Acabe de complir setze anys, el món em sembla enorme, complex i sense molt de sentit, els majors només saben parlar de guerres, de política i de corrupció, poques vegades parlen del que ens ocorre a nosaltres mateixos i del que ens pot vindre bé. Enguany començaré el batxillerat, la meua etapa en l'ESO ha sigut complicada i exigent, però estic segur que això se'm dona molt bé o serà millor F.P.? Veieu el que us dic, això si és important i no totes les tribulacions que tenen els majors, haurien de donar-me solucions a mi i no voler solucionar ells el món.

 

ASÍ, DE REPENTE, de Carlos José Esguevillas González.

Acabo de cumplir dieciséis años y mi sombra me ha abandonado.

La busqué por todas partes: debajo de la cama, entre los zapatos y los calcetines que suelen jugar al escondite, y en el armario de mi hermana, que siempre me coge las cosas.

Hasta en la biblioteca, donde casi nunca entro.

Pregunté a mi madre, y puso cara de: “Todo lo pierdes, ya aparecerá”.

Pero no estaba en casa.

La vi esta mañana, en el pasillo del colegio. Ni siquiera me miró.

Iba muy pegadita al chico nuevo, el del flequillo despeinado y los vaqueros rotos.

 

CADENA PERPETUA, de Raquel Zaragoza Durá.

–Acabo de cumplir dieciséis años y me queda toda la vida… –dijo Rehana, como si hablara de una condena.

–¿Qué estudias?

–Nada. No me dejaron.

–¿Estás enamorada?

–¡No! –replicó tajante.

–¿Tienes algún secreto?

–Leo a escondidas –contestó, con tono de culpabilidad, bajando la cabeza.

–¿Casada?

–Sí. Me casaron cuando cumplí doce. Un ramo de novia fue mi regalo de cumpleaños.

–¿Hijos?

–Dos niñas. Y otra vez estoy embarazada; mi esposo se enfadará si no es un varón.

–¿Y tú qué quieres?

–No importa lo que yo quiera, solo puedo soñar.

–¿Y cuál es tu sueño?

–Que mis hijas crezcan libres… y puedan elegir.

 

CUMPLEAÑOS NOSTÁLGICO, de Marcelo Celave Villar.

Acabo de cumplir dieciséis años. Y aunque parezca mentira me siento viejo.  Miro a mis amigos ‒algunos ya no están‒ saltando bulliciosos, corriendo detrás de una pelota y me genera una pereza... Me divierte, sí, pero no puedo dejar de pensar en mis buenos tiempos, los recuerdos me someten a su nostálgica dictadura. Estoy sordo y casi ciego, pero sigo con el espíritu de la niñez cuando corría con Margaret por la campiña en aquellas tardes de amor primaveral. Qué cerca me parece todo aquello. Pero no, ya ni correr puedo. Me ponen pañal porque no retengo y mis ladridos dan pena… grrraufff…

 

DADÁ, de Agustín Navarro Martínez.

Acabo de cumplir dieciséis años, ochenta en Canarias. Los invitados brindan con humo de chicle. El reloj tímido se tapa las agujas. Y el plátano flotante discute con un saxofón marcianosoviético sobre el concepto del pladur. Menos mal que el cinturón de castidad del medievo del siglo XXIII grita “¡Revolución!” y se lanza a la bañera de jengibre con pelos. Me refugio en el asterisco de una receta para espadachines kazajos. Allí, Baudelaire —que es un océano alcohólico— tritura toda la fruta del mundo. Los chicos del coro silencian la cuenta atrás: "Tres, dos, uno,…. ¡Acero inoxidable!" La lagartija decreta: “¡Cárcel de libertad por dadaísta!"

 

DECONSTRUCCIÓN DE TOSTA IBÉRICA EMPEDRADA CON CRUJIENTE FÓRMICO, FALSO CHURRO AHUMADO, Y ESPUMA BILIAR DE DESEMPLEADO DE LARGA DURACIÓN, BRONCEADO A CUARENTA GRADOS AL ESTILO ÚLTIMOS RESQUICIOS DEL ESTADO DEL BIENESTAR, de Agustín Navarro Martínez.

Acabo de cumplir dieciséis años. No he desayunado. Espero en clase hasta que llegue el momento del recreo. Tan pronto como suena la campana, salgo al patio en busca de cualquier cosa con la que matar el hambre. Junto a la fuente encuentro un trozo de pan. Al darle la vuelta, descubro hormigas pegadas sobre la mantequilla, también piedrecitas, restos de jamón ibérico, y una colilla completamente apurada. Es entonces cuando, girándome hacia ti, te solicito que, como narrador del cuento, bautices tan suculento plato.

 

DEMASIADO JOVEN, de Felipe Tenenbaum.

–Acabo de cumplir dieciséis años y ciento ochenta meses, ¿y ya quieres que vaya a buscar trabajo, madre? Si soy apenas un crío…

 

EL CUADERNO, de José F. Alfonso Mora.

Acabo de cumplir dieciséis años y hoy volvieron a empujarme contra la verja del patio. Reí, aunque por dentro ardía. Ellos pensaron que era miedo disfrazado, pero no. Esta vez guardaba un secreto: anoche escribí en un cuaderno cada uno de sus nombres, con detalle, con rabia. Esta mañana, al llegar, tres de ellos no aparecieron en clase. La profesora dijo que estaban enfermos. Yo solo acaricié la tapa del cuaderno y sonreí. Nunca más me molestarán.

 

EL ECO DE LA CULPA, de Oscar Broullón.

Acabo de cumplir dieciséis años, desde que sentí que me empujaban por el acantilado.

Ahora soy la brisa fría que eriza el vello del responsable, el crujido en la madera de su casa.

Anoche, mientras dormía, sentí su angustia cuando mi aliento helado le rozó la nuca.

—¡Por favor, déjame en paz! —susurró asustado.

Su pulso se aceleró.

Su miedo me alimenta, es mi néctar. La culpa le corroe.

Hoy, en el espejo empañado de su baño apareció este mensaje: “Ya pasaron dieciséis años”.

 

EL HOMBRE QUE MATÓ A LIBERTY VALANCE, de Mariam Vicente.

Acabo de cumplir dieciséis años y hoy me han regalado mi primer arma.

Ya pensaba que este momento no iba a llegar nunca, hay amigos que la tienen desde los trece años.

Papá decía que no tenía sentido, si total no la iba a necesitar para defenderme ni iba a tener que matar a nadie. Pero eso nunca se sabe. Además, tenerla me hace sentir mayor.

Voy a probarla inmediatamente. Sé cómo cargarla, y sé quitarle el seguro. Después se apunta…

—¡Hijo, ven a cenar!

Mi padre me llama, ¡qué inoportuno!

—¡Voy! —respondo girándome en su dirección.

¡Pum!

 

EL PRECIO DEL RESPETO, de Oscar Broullón.

Acabo de cumplir dieciséis años en esta empresa como secretaria ejecutiva. Soporté la lascivia de mi jefe, sus insinuaciones fuera de lugar y sus toques distraídos.

Ayer, me dijo:

—Mmm… ¡Qué guapa estás hoy! Ya sabes lo que tienes que hacer para ascender, ¿no?

Hoy, recibí la carta de despido, decía "Por reestructuración".

Mientras recogía mis cosas, en la puerta de su oficina vi dos policías.

—Parece que lo denunciaron por acoso —me dijo un compañero, mientras yo reía satisfecha para mis adentros.

 

I WANT IT ALL, de Américo Fojo.

Acabo de cumplir dieciséis años y ya estoy harta de los consejos y discursos de los mayores. —¡Que hay que estudiar! ¡Que tienes que esforzarse y trabajar para el futuro!

¡El futuro! ¿Qué futuro?... Yo lo quiero todo y lo quiero ahora… como dice el gurú Freddie Mercury…

 

INCOMPATIBILIDAD MÁXIMA, de Felipe Tenenbaum.

–Acabo de cumplir dieciséis años y ella, ochenta y cinco. El nuestro es un amor prohibido.

–Bah. La diferencia de edad no es obstáculo cuando existe amor verdadero.

–Concuerdo. Pero yo soy conceptista y ella, culteranista.

–Oh… ¡cuánto lo siento!

 

LA EDAD DEL DESPERTAR, de María Bastida Nova.

Acabo de cumplir dieciséis años y me siento confundido; desorientado. Mi mente evoca imágenes fragmentadas que se desvanecen. Guiado por un impulso, llegué hasta el claro de un bosque y, como si la memoria de otra conciencia hubiera sido transferida a mi cuerpo, desenterré una vasija. Dentro, hallé un diario que me abría una ventana al pasado y un contrato, expedido por un ente, que otorgaba al beneficiario poder reencarnarse. A cambio, debía suministrarle almas como alimento. El ciclo acabará cuando el sujeto decida romper el contrato.

Un escalofrío recorrió mi espalda. Llevaba mi firma.

Destruiré ese documento, pero antes alimentaré a la bestia.

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