Con la frase «Mañana las tropas alemanas entrarán en París», inicio de la novela El barman del Ritz, deben comenzar los relatos de esta 11ª quincena de la 5ª temporada del concurso de relatos de Ali i Truc en Onda Cero.
Hemos recibido 26 relatos que presentamos ordenados alfabéticamente a partir del 1º recibido. La votación permanecerá abierta hasta el domingo 8 de febrero a las 14:00, enviando las puntuaciones al correo david@aliitruc.es, eligiendo los tres relatos favoritos (puntuados con 3, 2 y 1 puntos respectivamente). De estas votaciones saldrá la terna finalista de la quincena, que conoceremos el lunes 9 de febrero en Onda Cero Elche - Comarcas del Vinalopó.
ACTUALIZACIÓN: Una vez conocido el resultado, desvelamos autoría y podio de la quincena.
En el tercer escalón del podio tenemos un empate a 7 puntos de estos dos relatos:
ERROR TEMPORAL, de Oscar Broullón.
Mañana las tropas alemanas entrarán en París, repitió el androide T-900 mientras ajustaba los diales de la máquina del tiempo.
El científico alemán, viajero del año 3045, debía evitar la ocupación para impedir que Europa se convirtiera en el Reich Galáctico.
Apretó el botón rojo. La habitación giró. Cuando abrió los ojos, estaba en 2020, en un París desierto.
Sacó el comunicador: «Misión cumplida —anunció».
Una voz metálica respondió: «Error crítico detectado. Ocupación no impedida. Adelantada a 1940. Línea temporal modificada. Según nuevos registros históricos usted es judío».
Las botas resonaban en la escalera.
INOCENCIA, de Raquel Zaragoza Durá.
Mañana las tropas alemanas entrarán en Paris, y el cielo lo sabe, no para de llorar. Una nube gris abraza la Torre Eiffel, como si quisiera protegerla, hacerla invisible…
Mientras tanto, en el refugio, todos menos Judith parecen asustados. Ella está feliz, hoy cumple siete años y mañana no hay colegio, lo han cerrado. Ajena a toda preocupación la inocente niña juega con su muñeca de trapo.
Le han prometido que le van a enseñar un juego nuevo: estarán escondidos, a oscuras y en silencio. Si ganan, pronto cruzarán el mar. Judith está deseando que llegue mañana para empezar a jugar.
En segunda posición, con 8 puntos:
EN EL BOSQUE DE LAS ARDENAS (I) de Américo Fojo
Mañana las tropas alemanas entrarán en París y aquí estoy yo, en primera línea.
No soy combatiente, pero como alemán, me reclutaron contra mi voluntad, como traductor de francés y precisamente, conocer ese idioma es hoy mi mayor aflicción.
Viví en Montmartre, mientras estudiaba en el Conservatorio de Música… fueron los años más felices de mi vida.
Ahora debo volver a la ciudad que amo como un terrible invasor.
Saco mi Luger y el eco del disparo resuena en el bosque. Al ver mi pierna ensangrentada, el sargento, mientras hace un torniquete con el cinturón, me grita encolerizado:
—¡¡ Inútil, en vez de París irás a Berlín!!
Y relato ganador de la semana, con 9 puntos:
¿ARDERÁ PARÍS?, de Silvia Espina
Mañana las tropas alemanas entrarán en París, pero no será cualquier tropa.
Invadirán las calles los temibles ultras del Borussia Dortmund, que se medirá con el PSG en el Parque de los Príncipes. ¡Tiembla París!
Desde el Ritz hasta la última pensión y bar de la ciudad, todos se protegen para salvarse de la violencia de los visitantes.
A pesar de ser parisino y del PSG, no sé si prefiero un triunfo alemán. Quizás de esta manera, no destrocen otra vez mi bar favorito, donde tomo mi Pernod todas las tardes.
El resto de relatos, en orden alfabético a partir del primero recibido:
DESHIELO, de Esperanza Tirado Jiménez.
—Mañana las tropas alemanas entrarán en París…— leía el abuelo como otras veces, mientras sus tres nietos miraban la nieve caer tras la ventana.
Los niños ya no escuchaban; encerrados, solo veían la nieve cayendo y ansiaban salir a pisarla.
Dejó de leer. Con el libro en su regazo, sonrió. En aquellos tres pares de ojos veía su propia infancia, en aquellas mañanas en que su mente escapaba sin pensar en nada más. Cerró el libro y se levantó despacio.
—Vamos fuera. Antes de que la nieve deje de ser nueva —sugirió.
Los niños salieron corriendo. Él, al seguirlos, sintió que algo dentro también se le derretía.
DESLIZ, de Oscar Broullón
Mañana las tropas alemanas entrarán en París, escribió Hanz en su diario esa noche de 1914, guardándolo en el baúl junto a las cartas de amor que tenía en el ático.
Treinta años después, su nieto Pierre leía aquellas mismas amarillentas páginas en el mismo ático mientras los altavoces anunciaban el toque de queda.
Los dos hombres, separados por generaciones, miraron la misma torre Eiffel desde aquella ventana polvorienta. Pierre cerró el diario y encendió un cigarrillo.
Entonces descubrió entre las páginas una fotografía: su abuela Lucienne, joven y sonriente, abrazando a un oficial alemán en 1918, con una dedicatoria que comenzaba: "Mi amor eterno, Heinrich".
EN EL BOSQUE DE LAS ARDENAS (II), de Américo Fojo.
Mañana las tropas alemanas entrarán en París y marcharemos victoriosos, cruzando el Arco de Triunfo, para mostrar al mundo la capacidad de este ejército organizado y eficaz.
Pero el verdadero objetivo de nuestro Führer es el Reich de los 1000 años, que se concretará cuando desfilemos gloriosos por la Plaza Roja de Moscú.
Por eso me preparo, con tanto esfuerzo y dedicación, para seguir luchando por este ideal mesiánico, olvidando los comentarios negativos de los incrédulos que recuerdan el fracaso de Napoleón y el mortal invierno ruso.
Yo no creo que un poquito de frío afecte a nuestro glorioso ejército.
EQUIPOS DE LIMPIEZA, de Francisco Eugenio Crespo Sánchez.
Mañana las tropas alemanas entrarán en París. Ese es el nombre con el que se designó a los equipos de limpieza de la inteligencia artificial en todo el mundo. Las tropas alemanas. ¿Por qué? Porque Alemania fue el primer país que se dio cuenta del peligro inminente, descubriendo documentos falsos creados por la IA para provocar guerras entre humanos. Este hecho tan grave llevó a la decisión del Comité Internacional de la Tierra de destruir todos los aparatos que pudieran estar en contacto con ella. Volveremos a la Edad de Piedra, sin ordenadores, móviles, televisores inteligentes, nada… Solo quedarán las radios analógicas. Y la Humanidad.
ESPERANÇA I MOLTA IL·LUSIÓ, de Basilio Mayor García.
Demà les tropes alemanyes entraran a París. No sabíem si anava a ser possible continuar passejant pels Camps Elíseos. Mira que casar-nos en eixes dates, fugint de la postguerra al nostre país i ens trobem amb una guerra en tota Europa. Que pensaments tindran els dirigents nazis per a voler conquistar-ho tot.
Però jo crec que nosaltres estem fora de perill, igual tenim algun salvà conducte pel fet de ser negres, gitanos, jueus i gais. Que ens podria passar, que ens portaren a alguna illa paradisíaca perquè passem la nostra lluna de mel, crec que no és molt demanar en estos temps que corren.
FRATERNITÉ, de Felipe Tenenbaum.
Mañana las tropas alemanas entrarán en París y comprobarán con sus propios ojos que sus madres siempre les han relatado historias verdaderas. Justo a un par de metros del Aéroport d´Orly, encontrarán una especie de pista aérea pequeña con un gran hangar y dentro del mismo, a miles de aves zancudas colocando en canastas a tous les enfants du monde.
Las lágrimas y los fusiles de las huestes de Dietrich von Choltitz caerán al unísono cuando su atónito general exclame:
–¡¿Entonces era verdad?! ¡¿Somos todos hermanos?!
FRÍO SALVADOR, de Oscar Broullón.
Mañana las tropas alemanas entrarán en París, susurró el médico mientras cerraba las cortinas del hospital. Marie acarició la mano de su hijo de ocho años, consumido por la fiebre tifoidea.
Las campanas no sonarían al día siguiente, solo los tanques. Afuera, los parisinos arrastraban maletas hacia el sur.
Marie besó la frente ardiente del niño y abrió la ventana, dejando entrar el viento helado. Amaneció.
Cuando el coronel nazi irrumpió en la habitación para requisar el edificio, encontró a Marie sonriendo entre sábanas blancas, abrazando al pequeño que había muerto minutos antes de la ocupación, librándolo así de ver la derrota.
GEOPOLÍTICA INGENUA, de Jerónimo Hernández de Castro.
Mañana las tropas alemanas entrarán en París y exhibirán su poder en los Campos Elíseos, como todos los años impares después del armisticio. Los años pares, el ejército francés hace lo propio en la gran avenida Unter der Linden de Berlín, una hermosa manifestación de armonía entre quienes fueron enemigos tantos años y ahora muestran su amistad al mundo.
Los desfiles son muy seguidos con gran interés, especialmente en las cancillerías de Washington, Moscú y Pekín, que no pierden la esperanza de organizar algo parecido muy pronto.
LA BOINA MÁGICA, de Jerónimo Hernández de Castro
—Mañana las tropas alemanas entrarán en París… Lo sé de buena tinta… Mi abuelo repite otra vez la gran noticia mientras presume de su vieja boina de partisano que conserva celosamente. Nada más ponérsela funciona como el turbante de un adivino oriental y le hace revivir pasajes olvidados de su larga vida.
Mi abuela no quiere privarle del único tesoro de su juventud, pero la hubiera tirado a la basura hace muchos años. Cuando el abuelo la lleva puesta, le duele que le diga palabras tan bonitas, llamándola por un nombre de mujer que no es el suyo.
LA MEMORIA DEL AGUA, Raquel Zaragoza Durá
Mañana las tropas alemanas entrarán en Paris; hasta el río se estremece con la terrible noticia.
El Sena corre por su cauce alertando del peligro, difunde rumores sobre la amenaza nazi que se aproxima. Avanza trepidante, mientras graba en su memoria puentes, edificios y monumentos históricos de la ciudad que está a punto de perder su libertad. Todos ellos, en el espejo verde del río, aparecen temblorosos, asustados… como si temieran desaparecer y caer en el olvido. Incluso la Torre Eiffel, hecha de hierro, se refleja débil y trémula.
Pase lo que pase mañana, sus imágenes quedarán grabadas en la imborrable memoria del agua.
OPORTUNIDADES, de Paquita Márquez.
«Mañana las tropas alemanas entrarán en París». Lo acaba de oír por la radio, que pone bajito cada madrugada. ¡Qué gran noticia! Luise, la chica de alterne del hotel, sonríe al escucharla. Un hombre a su lado, duerme. Ella se gira y le hace una suave caricia con los dedos en la mejilla. El hombre abre los ojos y trata de abrazar su cuerpo desnudo. Luise se aparta con coquetería a la vez que le dice con sonrisa seductora:
—Tu tiempo ha terminado, cariño. Hoy son tres de los grandes, por favor…
Amanece en París, piensa Luise. En París siempre amanece…
PARÍS BAJO SUS PIES, de Esperanza Tirado Jiménez
—Mañana las tropas alemanas entrarán en París. Así lo anunciaba Madame Schneider, mientras anotaba fechas en su gastado calendario.
Sus “tropas” eran su ballet. Invitados a un renombrado festival del verano parisino, llevaban meses ensayando sus coreografías.
Cuando entraron en escena, no traían más armas que sus pliés, jetés y grands battements.
—Conquistad París —les rogó.
Sus ‘niños’ bailaron con tal maestría que Madame se sumió en éxtasis, recordando viejos triunfos.
Al terminar, uno de los organizadores comentó:
—París es tuyo.
—Oui, Paris est à moi. —respondió ella en un susurro, mientras sus bailarines la rodeaban, orgullosos.
La ciudad había vuelto a sucumbir bajo sus pies.
PASADOS Y PRESENTE, de Paquita Márquez.
Mañana las tropas alemanas entrarán en París, dice el aparato casi decimonónico que hace ruidos extraños cuando voy girando lentamente y con sumo cuidado el sintonizador. De vez en cuando los ruidos cesan y otra frase sale del aparato: Hitler se suicida junto a su amante. Y vuelta al ruido. Hoy el hombre ha pisado la luna. Ruidos. Comienzan los Juegos Olímpicos en Barcelona. Ruidos. Una extraña nave siembra el pánico en París. Silencio… Silencio…
Me atrevo a salir de mi búnker y contemplo, en un desierto dantesco de cascotes y hierros retorcidos, la luminosa línea del horizonte. En un París destrozado y derruido, amanece…
PAZ, de Felipe Tenenbaum
Mañana las tropas alemanas entrarán en París, Londres, Nueva York, Tokio y demás capitales del mundo para celebrar el milésimo aniversario del acuerdo de Paz mundial. Será un día idílico de confraternización internacional con festividades didácticas programadas en todo el globo terráqueo.
Puede que en las zonas alejadas de las grandes ciudades surja algún foco insurgente de protesta de algún grupo extremista retrógrado. No pasa nada. Actuaremos con la suave diplomacia que nos ha caracterizado durante el último milenio. Si algún incivilizado ser de carne y hueso vuelve a denominar la situación de su especie como «precaria», le rociaremos (pacíficamente, por supuesto) la cara con ácido sulfúrico.
PROMESA CUMPLIDA, de María Bastida Nova.
Mañana las tropas alemanas entrarán en París. Juliette no tiene medios para abandonar la ciudad. Semanas más tarde la comida escasea. Necesita conseguir alimentos. Klaus, un oficial de la Wehrmacht, inspecciona los suministros requisados. Pese al rechazo que le provoca su uniforme, el flechazo entre ambos es instantáneo.
Juntos planean huir a un país neutral. Para llegar al sur deberán esquivar varios controles. En un punto acordado, el hermano de Juliette, que forma parte de la resistencia, les entregará documentos falsos.
Cuando por fin llegaron, unos hombres armados rodearon a Klaus.
Juliette cumplió con una promesa.
Capturar al que acabó con la vida de su madre.
QUARTIER LATÍN, de Victoria Sera
Mañana las tropas alemanas entrarán en París y nuestro destino se volverá incierto. Mi refugio del barrio de pintores está proyectado como objetivo principal. El motivo es reclutar a jóvenes para engrosar la tropa alemana y no quiero que me encuentren. Las salidas de la ciudad están sitiadas y mis amigos desaparecidos presos del miedo, como yo.
Nada más escuchar la noticia nos deseamos suerte y sólo la luna sabe el camino que siguió cada uno de ellos. Quisiera formar parte de un cuadro en el que cuatro trazos de óleo me escondieran, pero eso solo ocurre en las películas de ficción. Escucho que empujan la puerta…
SELECCIÓN, de Margarita González
Mañana las tropas alemanas entrarán en París al amanecer. Despertarán la ciudad con sus pasos embotados y una jauría humana asaltará la inteligencia de su alma cosmopolita, la arrasará, dejando en su lugar dolor, furor, asombro y desolación.
Seleccionará científicos y artistas. Atención especial a los judíos, hombres y mujeres de toda edad y condición para la “solución final”, a esos, ¡a todos!
Pasado mañana o al otro perderán la guerra y volverá la esperanza sobre sus cenizas.
Casi un siglo después cabalgará de nuevo el miedo y la persecución.
Esta vez sobre los extranjeros migrantes.
No todos, solo si son pobres.
UNA SORPRESA, de Francisco Eugenio Crespo Sánchez
Mañana las tropas alemanas entrarán en París. Es curioso que sea Alemania el único país que queda sin conquistar por Estados Unidos en la Unión Europea. Prácticamente la mitad del planeta está en poder de los americanos. A Venezuela le siguió todo América del Sur excepto Argentina. África y casi toda Europa le siguieron después. No contaban con que Alemania tenía una sorpresa: unos soldados cyborg, mitad máquinas, mitad humanos. Con un exoesqueleto de iridio y titanio resistentes a casi cualquier arma. Muy inteligentes con ayuda de IA. Parece ser que llevaban muchos años escondidos. Misteriosamente llevan en el pecho la estrella de David. Mañana reconquistarán París.
COBERTURA ESPECIAL, de Esperanza Tirado Jiménez
—Mañana las tropas alemanas entrarán en París…. El presentador anuncia la noticia con la misma voz neutra con la que comenta el tiempo o el precio desorbitado de la gasolina. Las imágenes muestran calles vacías, persianas rotas, restos de chapa dispersos de lo que una vez fueron vehículos…
La cámara se desliza, registrando cada cascote, cada fachada agrietada, cada edificio que aún permanece en equilibro inestable. No hay música, solo el silencio, como ruido de fondo.
Según los analistas políticos, la operación sería rápida.
El reportaje concluye con una panorámica final desde el Sena.
Y París, en pausa, esperando el siguiente titular.
CON RETRASO, de Paquita Márquez.
Mañana las tropas alemanas entrarán en París. Me llamó la atención aquel paquete de cartas amarillentas del rastro madrileño y, como el loco nostálgico que soy y añora la emoción de recibir misivas manuscritas, no pude resistirme a comprarlas. Aquella frase, tras un Queridísima Eloise de la carta, prometía... La vida se va a poner muy difícil para nosotros, los judíos, pero quiero que sepas que siempre serás la razón de mi vida…
Tuve una corazonada y busqué alguna pista en los casi ilegibles sobres: loisa ç Balbuen . ¡La tía Eloísa y aquel soldadito francés que nunca regresó! Hoy sus cartas están junto a ella, en el cementerio.
CUMPLIR ÓRDENES, de Felipe Tenenbaum
Mañana las tropas alemanas entrarán en París abriéndose paso por la noche con su andar gélido. Monorrítmico. En sus mentes se repetirá en bucle la orden del Führer en Berlín. «Conseguid una victoria aplastante», «aplastante». Recorrerán las oscuras callejuelas parisinas con colmillos de lobo y ojos de búho, abriendo fuego en cada esquina. Peinarán Montmartre, Sacré-Cœur, el bohemio Saint-Germain-des-Prés y los Campos Elíseos, hasta plantarse junto al Louvre.
Luego, ante la fiera defensa de la «resistance», el Mariscal optará por cumplir órdenes, dejando caer sobre su pecho, el único trofeo obtenido hasta entonces: Niké, la estatua alada de Samotracia. Lo que se dice, «una victoria aplastante».