Con la frase «Viajaré poco», inicio de la novela gráfica El viaje de Paco Roca, deben comenzar los relatos de esta 3ª quincena de la 7ª temporada del concurso de relatos de Ali i Truc en Onda Cero.
Hemos recibido 28 relatos que presentamos ordenados alfabéticamente a partir del 1º recibido. La votación permanecerá abierta hasta el domingo 18 de octubre a las 14:00. Se han de enviar las puntuaciones al correo david@aliitruc.es, eligiendo los tres relatos favoritos (puntuados con 3, 2 y 1 puntos respectivamente). De estas votaciones saldrá la terna finalista de la quincena, que conoceremos el lunes 19 de octubre en Onda Cero Elche - Comarcas del Vinalopó de boca de Paco Roca.
HISTORIA DE UN LEUCOCITO
Viajaré poco según dicen. Soy solo uno más, ansioso por salir de la médula ósea sin saber qué será de mí. En mi vida corta podré escalar como máximo el metro y pico de altura del organismo que habito, pero poseo un amplio abanico de opciones de futuro. Linfocito, basófilo, luchador contra infecciones o productor de histamina…, ¿terminaré acaso de macrófago? Quién sabe.
Solo espero no tener que acudir demasiado pronto a alguna herida imprevista y así disponer de tiempo para recorrer este hogar infinito y sus maravillosos recintos, a través de kilómetros y kilómetros de vías circulatorias.
Toda una aventura.
HOGAR DE PAPEL
—Viajaré poco, quedaré menos, trabajaré siempre y viviré en silencio.
Prometí renunciar a disfrutar de la vida por no mojarme en otoño ni helarme en invierno, vendí mi alma por un pedazo de techo que tiembla con cada golpe del tiempo y cerré mis ventanas para abrir una puerta sin pomo.
̶—Duermo poco, como menos, pago siempre y muero en silencio.
Por cuatro paredes he perdido el sentido de mis días, pero por las noches sigo leyendo. Al fin y al cabo, si no puedo vivir en vida, que al menos me queden los sueños.
INSOMNIO
–Viajaré poco –me dijo el caradura de mi marido al despedirse. Desde entonces me la he pasado destejiendo por la noche lo que tejía por el día. A partir del cuarto mes, no sé bien por qué, quizás por inspiración divina, he optado por adornar la tela con la silueta de un hombre desesperado y tozudo que empuja una piedra por una pendiente. Desde entonces, no soy la única insomne en el Palacio. Todos mis pretendientes –acampando en los jardines exteriores–, se despiertan con los primeros estruendos (los que causa la estúpida piedra cuando la destejo y se precipita al vacío).
LA CARRERA
–Viajaré poco. Apenas cinco minutos –nos guiñó un ojo Roger356/TWO mientras se subía a su nave espacial e iniciaba el contador de kilómetros de su brazalete.
Los propulsores de su Starship215 se pusieron al rojo vivo y segundos después desapareció en el firmamento. A su regreso, el juez de la carrera apuntó en su tablet tridimensional: «174.387 kilómetros».
A falta de nave y casco, el otro corredor –mi abuelo– se acomodó en su mecedora, se puso una mantita sobre las rodillas y activó su brazalete. Poco después, cuando el contador marcaba una cifra astronómica, mi abuelo aún seguía leyendo. Febril. Casi ausente.
LO QUE TE LLEVAS
Viajaré poco debido a las circunstancias, aunque intentaré seguir con el hábito de salir a caminar cada día. Estoy en ese tramo de la vida en el que el cuerpo se vuelve frágil.
Bohemio incorregible, he recorrido medio mundo con mi guitarra como compañera. Visité lugares de ensueño; conocí gente maravillosa; y en cada lugar dejé un trocito de mi corazón.
Amé y fui amado, libre, sin ataduras. No quise ser esclavo del tiempo ni las normas.
Al final de mis días, esa libertad se cobra su tributo. He comprendido, feliz, que soy esclavo de mis recuerdos.
MAMÁ NO QUIERO SER ARTISTA
Viajaré poco. Lo tengo muy claro. No quiero seguir la estela de mamá. Ella, toda una reputada artista internacional requerida en todo el mundo, una nómada esclava del éxito.
Yo preferiría una vida tranquila: comida sana en un hogar confortable, un perro lanudo y apacible para disfrutar de la tranquilidad… Los aplausos del público no me interesan en absoluto. A ver cómo le explico a la gran diva de las pistas que deberá buscar otra sucesora.
Ser la gran estrella del circo de pulgas es maravilloso, pero yo tengo otras aspiraciones.
MARIBEL
–Viajaré poco, te lo prometo. Por favor, no me cuelgues. Perdóname.
–Es inútil. Olvídame, Amador.
–Cariño, escúchame. ¡Por favor!
–¿Para qué? Siempre dices lo mismo: que me quieres, que vas a cambiar… solo son palabras. Ya no te creo.
–Pero, Maribel, tan solo necesito un poco más de tiempo para que «la bruja» acepte el divorcio. Te quiero. ¿Por qué no me crees?
–Porque ya no reconoces ni mi voz… –añadió tras un tenso silencio–: No soy Maribel. Soy Juana. Tu mujer, ¿te acuerdas? Esa bruja que lleva demasiado tiempo esperando a que seas tú quien acepte el divorcio.
MENTIRAS PIADOSAS
—Viajaré poco, amada Penélope.
MOTIVACIÓN
Viajaré poco, pensaba, a mis setenta y ocho años, después de una operación tremenda en la espalda, de la que no salí muy bien parada.
Pero hay que mirar hacia delante. Mis nietos son mi vida. Me dan la energía necesaria para funcionar cada día. Y ahora hace justo un mes que me ofrecieron ir a Nueva York. Con mi familia. Con mis nietos. Sin pensarlo dije que sí.
No pegué ojo varias semanas. Casi arrepentida de la decisión.
Pero aquí estoy. En Nueva York. Incluso he pasado un día en Washington. Aprendiendo inglés. Es increíble.
Todos necesitamos Motivación en la Vida.
NO ME VOY
Viajaré poco ya… Mi trayectoria de alma errante se terminó. Me he colado en casa de Ángela, esta buena mujer que se desvive por mantener a sus dos hijitos. Los niños me divierten con sus ocurrencias. La niña es un encanto, cuida de su hermano para que su madre pueda trabajar. Y es muy lista. Intuye que hay alguien más en la casa. Ayer le dijo a su hermano al oído que cree que papá ha vuelto. Me encantaría decirles la verdad, pero los entristecería saber que su papá nunca los quiso y que no está muerto como yo. Decididamente, me quedo.
PASAJERO CIRCULAR
Viajaré poco, pensó Ramiro al ver el indicador donde todos los trenes llegaban a la misma estación.
Había subido en Madrid. Después vinieron París, Praga y una ciudad cuyo nombre nadie recordaba.
Sin embargo, al bajar se encontraba siempre en el mismo andén, el mismo reloj detenido a las once y aquel hombre que barría hojas inexistentes.
La quinta vez decidió preguntarle.
—¿Por qué regreso siempre aquí?
El barrendero lo miró.
—Porque aún no se ha marchado —respondió.
Ramiro despertó dentro del vagón. Frente a él, el mismo hombre dormía profundamente.
Sacó el billete de su bolsillo.
Era solo de ida.
PERIPLO
Viajaré poco, pensó Penélope.
Suspiró profundamente y, dejando el bordado a un lado, abrió el ventanal de par en par. El sol lucía radiante.
La muchacha abrió los brazos y, cerrando los ojos, se abandonó a sus ardientes rayos. Sus sentidos se abrieron cual pétalos de rosa en todo su esplendor. La sutil fragancia de las flores la envolvió voluptuosamente.
Sus manos comenzaron a acariciar con mimo a Tuy.
¿Tuy?
Sí, Tuy, tejido dulce y blandito, guardado para una ocasión muy especial.
Tic, tac…
Penélope se agitó placenteramente en oleadas de polvo de estrellas.
No es poco este viaje.
RODEO AMERICANO
Viajaré poco, cruzando el charco una vez, y nada más. Pero luego no es posible parar. Las ansias de descubrir nuevos mundos, las aventuras, sobrevivir lejos de tu casa, salir de la zona de confort… y aquí estoy, ganándome la vida con los viajes. Mi sueño hecho realidad. Aunque mi comunidad de seguidores me demanda más acción. Más riesgo. Soy fiel. Se lo debo.
Estoy en una montaña, Texas, a punto de montar un toro (bull riding) en un rodeo.
Me suben. Me agarro. Se abre la verja. Gritos. Música. Caigo.
Columna vertebral rota. Fin de la fiesta.
Sígueme en: brokenbackmountain.fue
TURISTA CADUCADO
Viajaré poco, decidió Andrés al contratar Eternity, el servicio que permitía experimentar cualquier destino y en cualquier época, mediante implantes neuronales.
Visitó Marte, presenció la caída de Roma y envejeció junto a una mujer que nunca había visto.
Cuando solicitó desconectarse, apareció un aviso: «Su suscripción ha caducado».
Intentó quitarse el dispositivo, pero sus manos atravesaron su cabeza.
Llamó al servicio técnico.
—Señor, usted falleció hace diecisiete años. Su familia contrató una simulación de supervivencia.
—Quiero hablar con mi esposa.
Hubo un silencio.
—Lo sentimos. Fue ella quien acaba de cancelar la suscripción.
UN MARGEN DE ERROR ESTADÍSTICAMENTE DESPRECIABLE
–Viajaré poco –dijo Odiseo y se despidió de Penélope.
VIAJE A LA OREJA DE UN LEÓN
«Viajaré poco», le susurré a mi pequeño de dos años al arroparlo. Sin embargo, aquella noche viajé hasta tierras muy lejanas. Dormí en un bosque de lengas y un hada traviesa me volvió diminuto, del tamaño de una hormiguita. Buscando cobijo para pasar la noche entré en la boca de un león dormido. Crucé ciudades de inmensos colmillos, ríos de saliva, selvas de pelos gigantes y hui de monstruos que rugían desde colinas pegajosas. Cuando uno estuvo a punto de alcanzarme, escapé por un túnel oscuro y salí por una oreja. Abrí los ojos, miré alrededor aliviado. Mi hijo ya estaba dormido.
VIAJERO DE SUEÑOS
Viajaré poco, físicamente viajaré poco porque son muchos los años y pocas las fuerzas, sentado en mi sillón espero ese último viaje que tarde o temprano todos emprendemos.
Mientras tanto, mi corazón viajero no se rinde ante la belleza de esos mundos, cercanos o lejanos que nos rodean, y cada tarde me dejo embelesar con la lectura de esos libros que me hacen viajar y me llevan hasta donde sólo el alma es capaz de llegar.
Desde mi sillón surco los mares, cruzo desiertos, atravieso bosques, veo correr los ríos y cada lectura es un viaje, porque viajar es vivir.
VIAJERO SOFACERO
Viajaré poco, le dijo el abuelo al nieto desde su sofá reclinable preferido.
Desde que compró el sofá apenas salía de casa. Del sofá a la cama y de la cama al sofá. Casi sin pasar por las demás habitaciones de la casa.
El nieto se cansó y cogió una pata de cabra para despegarlo de su querido sofá.
Una vez lo hubo conseguido, lo recogió con una pala del suelo.
Después lo recompuso. Lo aseó y preparó. Lo vistió. Y le pidió que viajara con él.
—Viajaré poco.
—¿Pero por qué?
—Viajaré poco porque me queda poco…
…Y LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON
Viajaré poco desde hoy mismo. Me llamo Yolanda Olumba y desde pequeña soñaba con hallar el mensaje en una botella que me proporcionase la emoción de un encuentro maravilloso. He vivido ahorrando toda la vida para intentar cumplir ese sueño. Ahora, rayando la vejez, tras vender mi casa y cuanto poseía de valor, recorro lugares junto al mar en los que pueda encontrar lo que tanto anhelo. Hoy, por fin, ha terminado mi periplo: ¡he hallado una botella con mensaje en una lejana y escondida cala caribeña! ¡El mejor momento de mi vida…! Saco el mensaje, desenrollo, leo… «Me llamo Yolanda Olumba…».
ADIÓS A NUESTROS AHORROS
Viajaré poco tras la última experiencia.
¡Un auténtico desastre!
Reservamos una habitación a través de un portal digital, pero el hotel resultó ser un fiasco. Según las imágenes subidas a la plataforma parecía un lugar idílico. Las instalaciones prometían una estancia confortable.
Llegamos con tres maletas, un neceser lleno de potingues y el bolso colgado al hombro.
La suite se encontraba en la cuarta planta, pero el ascensor estaba estropeado y el personal en huelga. Exigimos la devolución del dinero.
Regresamos a casa, no pudimos entrar… alguien se metió dentro y cambió la cerradura.
Y aquí estamos, ¡Durmiendo dentro del coche!
ANTICIPOS
Viajaré poco a partir de ahora, porque cada vez que vuelvo de un viaje, recibo una postal con mi fotografía, fechada y enviada desde lugares en los que nunca había estado, pero que estaba interesada en conocer. Siempre he creído que eran composiciones estimulantes de mis compañeros de viaje. Pero hoy he recibido la última: soy la víctima mortal de un accidente de tráfico y… ¡tiene la fecha de mañana!
AUTOBIOGRAFÍA
Viajaré poco a poco, recorriendo todos los recovecos de mi memoria. Con palabras negras vestiré las hojas blancas de un libro; abonaré cada página con las emociones de lo que he vivido.
Viajaré sí, pero por mi interior, sin equipaje. Desnudando mis miedos e ilusiones. Explorando mis logros y fracasos. Contando mis vivencias… Y después de hacerlo, quizá, me conoceré mejor a mí mismo.
Sembraré vivencias, cultivaré recuerdos y cosecharé mi primer libro.
CENA CASERA
Viajaré poco, pensaba yo, cuando me metieron en una canoa y empujaron al océano Atlántico. En mi país está prohibida la eutanasia, pero es posible escoger muerte en el mar, como en mi caso, que solo puedo mover boca y ojos. Quería ser pasto de los tiburones, pero la tribu Sandunguera, de la isla Chamalata, cerca de las Bermudas, me recogió, considerándome un Dios. Me cuidan y asean, y les he enseñado mi idioma. Esta noche es especial. Hay velas, música y todos bailan. Me sirven la cena. Es una mano asada. Observo mi anillo de casado en el dedo índice…
CONSECUENCIAS
Viajaré poco, pasaré más tiempo en casa. La vida de comercial es más dura de lo que parece, sobre todo cuando te das cuenta de que, mientras recorres kilómetros para ganarte la vida, los tuyos aprenden a vivir sin ti.
Mi mujer no es la misma. Antes me llamaba para consultarme sobre cualquier cosa. Ahora, ya no pregunta...
Mi hijo ha dejado de quejarse cuando falto a sus festivales. Ya no llora cuando hago la maleta ni se alegra cuando vuelvo a casa.
El perro me ladra.
Y lo peor de todo, aprovechando mi ausencia, ¡se ha instalado mi suegra en casa!
DILE A PAPÁ QUE ME VOY DE LA CIUDAD
Viajaré poco, lo auguró Mamma María en una bola de cristal que era como un ordenador personal. Me fui a casa de Inés a llorar, pero ella se fue, se fue. ¡¿Cómo pudiste hacerme esto a mí?!
En cualquier caso, ¡¿a quién le importa lo que yo haga?!
Al fin me marché, en un velero llamado libertad, atravesando el viento sin documentos. A veces viajaba a Venus en un barco, pero si te cuento eso nos darán las diez, y las once…
Ahora vivo en la carretera, y solo soy un enamorado de la moda juvenil que tiene veneno en la piel.
SIGUE AQUÍ.