Blog

29 MAY

CONCURSO DE MICRORRELATOS 24-25 DE ALI I TRUC. QUINCENA XIX

Aquí tenéis los 22 relatos que empiezan con la 1ª frase de 'Orbital', de Samantha Harvey.

Con la frase «Girando en torno a la Tierra en un save espacial se sienten tan unidos», inicio de la novela Orbital, de Samantha Harvey, deben comenzar los relatos de esta 19ª quincena de la 4ª temporada del concurso de relatos de Ali i Truc en Onda Cero.

Hemos recibido 22 relatos que presentamos ordenados alfabéticamente a partir del 1º recibido. Hasta el domingo 1 de junio a las 14:00 pueden ser votados enviando las puntuaciones al correo david@aliitruc.es, eligiendo los tres relatos favoritos. De estas votaciones saldrá la terna finalista de la quincena, que conoceremos el lunes 2 de junio en Onda Cero Elche - Comarcas del Vinalopó.

ACTUALIZACIÓN: Una vez conocido el resultado, desvelamos podio y autoría de los relatos.

En el tercer cajón del podio, con 5 puntos de sus compañeros:

DE VIAJE, de Jerónimo Hernández de Castro.

Girando en torno a la Tierra en su nave espacial se sienten tan unidos, que no les importa nada demás. Aunque su cápsula sea un viejo Ford Fiesta tuneado, y el planeta por el que orbitan un devastado solar poblado de escombros y terraplenes.

De noche, cuando detienen allí el vehículo y apagan las luces para no ser descubiertos, emprenden su huida tóxica, de viaje hacia las estrellas.

 

En el segundo escalón del podio tenemos dos relatos empatados también a 5 puntos, pero además con un punto adicional del público ambos relatos:

VIAJE ESPECIAL, de Raquel Zaragoza Durá.

Girando en torno a la Tierra en su nave espacial se sienten tan unidos como cuando eran dos neonatos y ocupaban el mismo útero.

—No tengas miedo, Shelley, estoy contigo y sabes que te quiero hasta la luna y más.

—David, no lloro porque tenga miedo. Lloro porque el viaje está terminando y aún no hemos llegado a la luna.

No les asustan las intensas luces que les deslumbran ni las naves que les rodean ni tan siquiera el camión de bomberos que les persigue tocando, incesantemente, la campana. Los niños tan solo temen que llegue el momento en el que la música pare…, y tengan que bajar del carrusel.

 

MEMORIA VIVA, de Oscar Broullón.

Girando en torno a la Tierra en su nave espacial se sienten tan unidos, como si fueran dos cometas entrelazados por la música de las esferas.

Nadie más existe: solo ellos, el vacío y los recuerdos.

Él extiende la mano, ella la toma.

Pero cuando pestañea, ella ya no está.

—¿Sofía? —menciona como un suplicio.

Silencio.

Un pitido interrumpe la ilusión: «Finalizando simulación de duelo. Gracias por usar Memoria Viva™».

Y allí quedó él, llorando, solo y viejo, abrazado a una cápsula fúnebre vacía.

 

Y relato ganador, con 7 puntos de los votos de sus compañeros, repite en el podio Jerónimo Hernández de Castro con:

VIAJES EN EL TIEMPO

Girando en torno a la Tierra en su nave espacial se sienten tan unidos, que no les importa lo demás. La vieja y traqueteante atracción de feria que los unió de niños, les convoca de nuevo a su cita anual con ocasión de las fiestas del pueblo.

Ella se marea un poco y cada vez le cuesta más subir a la barquilla, pero le encanta la cara de susto de su compañero en las bajadas. Él, cuando puede abrir los ojos la mira, maravillado por su pelo blanco que se escapa del moño y disfruta cada instante en que el tiempo se detiene para los dos.

 

El resto de relatos ordenados por orden alfabético a partir del primero que recibimos son;.

DESTRUCTORES DE MUNDOS, de Carlos José Esguevillas González

Girando en torno a la Tierra en su nave espacial se sienten tan unidos a ella, que deciden no volver.

Se tumban en sus criocámaras y ponen el despertador para dentro de… cien años.

Cuando despiertan, se asoman a la ventanilla y sigue allí. Pero ya no es azul, sino negra.

Deciden dormir un rato más. Mil años.

Esta vez les espera un mundo verde y azul, lleno de vida.

Aterrizan.

Un dinosaurio con mascarilla les recibe y, amablemente, los conduce a un gran museo.

Allí, en el ala de criaturas extintas y peligrosas, aún permanecen. Perfectamente disecados.

 

EL DIÁLOGO AMOROSO MÁS BELLO DEL UNIVERSO, de Felipe Tenenbaum.

Girando en torno a la Tierra en su nave espacial se sienten tan unidos y enamorados… o mejor dicho, tan «unfidisgurmi» que es como se dice «amor verdadero» en su idioma natal.

–¿Dfrti? –pregunta Gfer3diesh.

Urk menea el cuerno.

–¿Frtutt?

–…

–¿¡Psdfusa-den-virnuti? –insiste, asustada.

Silencio. Por mucho que Gfer3diesh lo interrogue, no existe ninguna palabra en su bellísimo idioma para expresar esa extraña mezcla de nostalgia y esperanza que le acelera el cuarto corazón del tentáculo izquierdo, el más depresivo. Y sin embargo, Gfer3diesh tiene el hocico superior muy refinado. Lo suficiente para olfatear parte de su pena. Quizás si…

–¿Rmiugista-djindi-dupi-doo?

–¡Mamush-tepic-toing-DOP-DOP!

Y aquella sorprendente confesión acaba uniéndolos incluso más que al principio.

 

ESCUDO DE AMOR, de Oscar Broullón.

Girando en torno a la Tierra en su nave espacial se sienten tan unidos, como nunca antes en todos los años de matrimonio, el silencio sideral ha hecho lo que décadas de convivencia y terapia no pudieron: escucharse.

Se toman de la mano, miran por la ventanilla hacia el planeta azul y prometen empezar de nuevo.

Al entrar en atmósfera, él rompe el silencio, —Hay algo que quisiera decirte antes de aterrizar. ¡Te amo! Aquí, siento que no podría vivir sin ti.

Ella sonríe.

—Lo sé. Por eso saboteé el escudo térmico.

 

EXPULSADO, de Oscar Broullón.

Girando en torno a la Tierra en su nave espacial se sienten tan unidos. Unidos por el hastío, el encierro y las raciones de comida liofilizada.

Después de mil pruebas psicológicas, se suponía que eran los mejores candidatos. Ahora se odian cordialmente.

—¡Héroes del mañana! Reunirse para evaluación, por favor —anuncian los altavoces de la nave.

Desde la Tierra, los espectadores los ovacionan. Las pantallas de sus dispositivos se iluminan en verde y, titilando, muestran el mensaje: «LA VOTACIÓN COMIENZA YA»

Segundos más tarde, las pantallas se iluminan en rojo.

—¡Escotilla abierta! —se escucha en la nave—. ¡Adiós, comandante! ¡Ha sido expulsado de Gran Hermano Cósmico™! —agrega a continuación.

—¡A FLOTAR!

 

FUSION, de Margarita González

Girando en torno a la tierra en su nave espacial se sienten tan unidos como hermanos gemelos.

Aman la visión del planeta agua, la ingravidez y el silencio espacial. No les cansa dar vueltas y vueltas. ¡Ojalá el viaje fuese eterno!

Piensan con júbilo en los años que compartirán el infinito antes de amerizar.

De repente, un meteorito se acerca deprisa, sin avisar. Apenas les da tiempo al abrazo antes del golpe.

La nave se desplaza de su órbita por el impacto y el hielo se adueña de todo.

Los dos astronautas nunca vuelven a casa, quedan eternamente juntos entre las estrellas.

 

GRAVEDAD CERO, de Paquita Márquez

Girando en torno a la tierra en su nave espacial, se sienten tan unidos, que no conciben seguir llevando las vidas separadas que tienen allá abajo en La Tierra. Y sueñan…, sueñan con ser libres de vivir la vida que ahora desean. No quieren perder la maravillosa sensación de contemplar unidos esos increíbles amaneceres dorados y los anocheceres púrpuras que se van alternando cada poco tiempo. Por eso, han decidido abandonar la misión encomendada, abrir la escotilla de la nave que les sustenta y, cogidos de la mano, salir a ese fantástico exterior y dejarse llevar…

 

HAMBRE, de Francisco Eugenio Crespo Sánchez

Girando en torno a la Tierra en su nave espacial se sienten tan unidos como hermanos. Las imágenes que se pueden observar desde la tierra son tiernas y fraternales. En esta misión de paz, embajadores de todo el mundo estarán orbitando alrededor del planeta hasta alcanzar un acuerdo para salvarlo. Cuatro semanas después, en la siguiente conexión, imágenes espeluznantes y grotescas aparecen en la pantalla de los televisores: nubes de sangre flotando, cuerpos desnudos, con heridas salvajes, dedos mutilados… En el departamento para la comida se leía escrito con sangre: «hijos de puta».

Al borde del colapso un técnico espacial se da cuenta de que no les habían puesto comida a los astronautas…

 

INCONGRUENCIAS, de Paquita Márquez

Girando en torno a la tierra en su nave espacial, se sienten tan unidos que comparten hasta sus más peregrinas cavilaciones:

—¿Os habéis dado cuenta que cada 90 minutos vemos cómo amanece en la tierra?

—Pero… eso quiere decir que cada 24 horas en nuestro reloj, han pasado 16 días en la tierra. O sea, que en los 90 días que llevamos aquí arriba, han pasado casi cuatro años allí abajo…

—¿Sí? ¡Entonces ahora mismo tenemos casi 4 años menos que cualquiera de nuestra edad en la Tierra! Como tardemos unos años en volver, igual ni hemos nacido…

 

LEJOS DEL MUNDANAL RUÍDO, Raquel Zaragoza Durá

Girando en torno a la Tierra en su nave espacial se sienten tan unidos que para entenderse les basta una mirada…

A miles de kilómetros de distancia, Omar y Rebeca contemplan en silencio el planeta azul al que orbitan desde poco antes de que empezara la guerra. 

En su nave reina la complicidad y la paz. Allí no hay banderas ni fronteras que los separen. Tan poco tienen prejuicios entre razas ni religiones. Sin embargo, están deseando que les rescaten para volver, para estar con los suyos.

 

LÍNEA ROJA, de Felipe Tenenbaum

Girando en torno a la Tierra en su nave espacial se sienten tan unidos que poco les importan las circunstancias. El gran detective y la diva de los mil disfraces protagonizan infinitas aventuras espaciales. La lluvia de meteoritos esquivada por él, la invasión de aliens simbiotes que desbarata ella adoptando más identidades de las que pueden ser controladas…

Escondido tras su capa, él la observa con lujuria. Tan sexy cuando camina bamboleando sus caderas, cuando se desnuda una y otra vez para convertirse en otra diferente y al mismo tiempo, tan infantil e inocente. La boda es inminente…

–¡Alto ahí, Pamela! Podemos jugar juntos pero, ¡NADA DE CASAMIENTOS ENTRE TU BARBIE Y MI BATMAN!

 

MARTE, de Francisco Eugenio Crespo Sánchez

Girando en torno a la Tierra en su nave espacial se sienten tan unidos emocionalmente, que no saben cómo transmitir la noticia a su llegada. Después de seis años fuera de la Tierra, habían hallado un secreto universal. En el planeta rojo descubrieron que fue habitado por humanos veinte millones de años atrás. Restos fósiles encontrados, así como tecnología muy avanzada, daban cuenta de ello. Decidieron esconderlo por miedo a que no les dejaran volver. Sospechosamente ninguno de los seis astronautas tenía familia que lo esperara.

En la NASA todo lo sabían y procesaban. Decidieron que ya tenían suficiente información.

Misteriosamente, la nave de los astronautas, se desintegró antes de entrar en la atmósfera.

 

MISIÓN DE RECONOCIMIENTO, de Felipe Tenenbaum

Girando en torno a la Tierra en su nave espacial se sienten tan unidos como el agua y el aceite. Ella, soñadora, idealista, pacifista y demás «istas» del diccionario. Él, práctico, recto y fiel sirviente de las reglas. Nada los hermana salvo aquella curiosa sensación de gozo en la boca del estómago cuando, asomados a la escotilla, admiran juntos la Tierra convirtiéndose en una gigantesca luna azul que se hace más pequeña y distante.

–Creo que nos han elegido tan diferentes para garantizar que no nos sintamos atraídos. Cualquier contacto físico podría agotar el poco aire que queda antes de llegar a destino –dice ella.

–¡A la mierda las reglas! –responde él.

 

PERDIDOS EN EL ESPACIO, de Jerónimo Hernández de Castro

Girando en torno a la Tierra en su nave espacial se sienten tan unidos, que han forjado una relación más allá del compañerismo. Mijaíl es de Kiev. Se enamoró perdidamente de Svetlana en cuanto se quitó la escafandra y ella ya no podría vivir lejos de esa mirada azul como el brillo de Rigel.

Hace unos días las comunicaciones con la base se interrumpieron. Llegaban entonces informaciones confusas de  una operación militar especial en las provincias de Donetsk y Lugansk. No le han dado importancia y siguen planeando ilusionados la visita de Mijaíl para conocer a la familia de Svetlana en Moscú, en cuanto concluya la misión.

 

TITÁN, de Francisco Eugenio Crespo Sánchez

Girando en torno a la Tierra en su nave espacial se sienten tan unidos a ella como un bebé recién nacido, unido a su madre por el cordón umbilical. Algunos de ellos comienzan a sentir dudas acerca del propósito de este viaje. Sin pensarlo, el capitán aprieta el botón rojo. Dos misiles con cabezas nucleares, de cuatrocientos mil megatones cada una, se dirige al polo norte y al polo sur, respectivamente. La explosión provoca la extinción inmediata del planeta.

A semejanza del Arca de Noé, esta nave, La Esperanza, conteniendo cien hombres y cien mujeres de diversas razas a bordo, entre lágrimas y abrazos, pone rumbo a Titán para iniciar una nueva vida.

 

 

Y VOLVERÁN A CASA, de Carlos José Esguevillas González

Girando en torno a la Tierra en su nave espacial se sienten tan unidos como hace muchos años, cuando él le prometió:

—Ven conmigo, iremos a la Luna y contemplaremos juntos las estrellas—.

En la quietud de la noche, tras un largo día, con las últimas luces del recinto ya vacío. Sentados en el pequeño cohete, cogidos de las manos, contemplan el firmamento.

Han viajado lejos, han visto muchas cosas… hasta llegar a aquel momento. Ha sido una gran aventura.

Apagan los mandos y todo se detiene.

Se bajan.

Mañana desmontarán las cápsulas, recogerán la Tierra y la Luna y descolgarán el cartel “Viaje al espacio” de su atracción de feria.

 

ALEGATO A LA PAZ EN EL MUNDO: GANÍMEDES, de Inés Serna Orts.

Girando en torno a la Tierra en su nave espacial se sienten tan unidos

No sabemos cuánto tiempo estuvieron en el espacio, sabemos que eran cuatro personas de distinta raza que volvían en una nave, Infinite Universe.

El proyecto era llegar a Ganímedes, el satélite más grande de Júpiter, en la carrera espacial.

Habían dejado la Tierra sumergida en guerras, hambruna y desgracia… La Tierra, ese planeta azul que nos da casa y cobijo, que nos da amaneceres y atardeceres muriendo por nuestra soberbia

Querían colonizarlo para un futuro, donde llegarían unos pocos.

Pero la sombra gris de la atmósfera, hizo que volvieran en una nave. La misión, imposible, la vuelta maravillosa.

 

ALMAS SIN FRONTERAS, de María Bastida Nova

Girando en torno a la Tierra en su nave espacial se sienten tan unidos como cuando eligieron permanecer juntos para siempre. Esa nave es mucho más que una sofisticada estructura de metal. Es la nube que utilizan cuando el primero de ellos abandona esta vida para esperar y recibir al otro. Saben que volverán a nacer, quizá en condiciones y lugares muy diferentes.  Desean que se rasgue el velo, que se disipe la niebla, y que un destello de memoria,  que trascienda más allá de los límites del tiempo,  les permita reconocerse. Con el eco de varias vidas pasadas siempre se hacen la misma promesa, «quiero volver a encontrarte, quiero volver a vivir contigo».

 

CAMBIO DE PLANES, de Paquita Márquez

Girando en torno a la tierra en su nave espacial, se sienten tan unidos… Es un espectáculo ver la tierra desde arriba, sobre todo cuando es noche. De pronto, una terrible explosión levanta un cono gigantesco de fuego y millones de rocas de todos los tamaños golpean y zarandean la nave. La Tierra ha desaparecido.

—¡Dios mío! ¡Esto es el fin! —exclama él, atónito y angustiado—Moriremos aquí encerrados, solos…

—Bueno, de momento seguimos vivos… Seamos optimistas y prácticos—dice ella abrazándole—A lo mejor la explosión ha variado nuestro rumbo y nos conduce a algún planeta habitable y vacío…, y deberíamos repoblarlo… ¿Nos ponemos a ello?

Volver