Blog

14 NOV

CONCURSO DE MICROS 24-25 DE ALI I TRUC. QUINCENA V

Aquí tenéis los 23 relatos que empiezan con la frase «Mi padre morirá este mes, quizá el que viene», comienzo de "Las frases robadas", de José Luis Sastre.

Con esta frase, inicio de la novela Las frases robadas, de José Luis Sastre, deben comenzar los relatos de esta 6ª quincena de la 4ª temporada del concurso de relatos de Ali i Truc en Onda Cero.

Hemos recibido un total de veintitrés relatos que os presentamos ordenados alfabéticamente a partir del primero recibido. Durante los días 15, 16 y 17 de noviembre pueden ser votados por los autores y resto de público enviando sus puntuaciones al correo david@aliitruc.es, eligiendo los tres relatos favoritos. De estas votaciones, saldrá la terna finalista de la quincena, que conoceremos el lunes 18 de noviembre en Onda Cero Elche.

ACTUALIZACIÓN: Una vez conocido el resultado, desvelamos la autoría de los relatos y el podio.

 

En tercer lugar, con 6 puntos

CARTA PÓSTUMA Y MARIACHIS, de María Bastida Nova

Mi padre morirá este mes, quizá el que viene, y ha dejado claro cómo deben ser sus exequias. No quiere lutos ni llantos. Desea que estén presentes sus examantes, a las que les ha dedicado una carta a modo de despedida:

“A Conchita, la que abandonó al borrachín de su marido, que sepa que la dejé por choriza, la pillé metiendo la mano donde no debía. A Fernanda, la del hijo seminarista, por arpía. Violeta era trabajadora, pero tenía tres hijos difíciles de mirar. A Encarna que tenga suerte. Me reúno con mi Rosario que me espera en el cielo”.

En el momento del sepelio sonarán alegres rancheras.

 

Y empatados en segundo y primer lugar con 7 puntos:

EQUIVOCADOS, de Silvia Espina

Mi padre morirá este mes, quizá el que viene; ese es el desalentador diagnóstico que nos vaticinaron los médicos de la clínica, en una tensa reunión.

¡Qué sabrán estos matasanos matemáticos… mi padre no morirá nunca!

Cómo podría hacerlo y llevarse su estentórea carcajada, su picardía de atrapar el último dulce de la bandeja, los destellos de orgullo en sus ojos ante cualquier triunfo nuestro… o la bella música de su violín.

Están absolutamente equivocados. ¡Mi padre no morirá nunca!

 

ELECCIÓN FATAL, de Inmaculada Micó

Mi padre morirá este mes, quizá el que viene, Mr. Talbot, por esa razón le mandé llamar. Como primogénito me gustaría saber si hay alguna novedad en cuanto al testamento —dice acercándose a los licores y sirviéndose una generosa ración.

—Desconozco exactamente su contenido, Lord Williams. Sin embargo, puedo informarle de que su padre y su hermano marcharon juntos a Londres hace unos días. «Para asuntos importantes», dijeron.

—Como abogado, dígame: ¿cree que sería capaz de cambiarlo en favor de mi hermano? Siempre ha sido su favorito —pregunta e ingiere el contenido del vaso de un solo trago.

—No será necesario.

—¡Ag!

El vaso rueda sobre la alfombra.

 

El empate resultado de la votación de los autores se ha resuelto con el voto del resto de lectores, que nos han mandado sus puntuaciones.Y esta votación ha dado por vencedor el relato Elección fatal de Inmaculada Micó, con 12 puntos adicionales.

 

El resto de relatos, ordenados por orden alfabético a partir del primero recibido son:

 

EMOCIONES, de Raquel Zaragoza Durá.

«Mi padre morirá este mes, quizá el que viene», dictaminaron los médicos.

Durante poco más de tres años, sus emociones giraban en una gloria, confundiendo sus palabras y borrando sus recuerdos. Lo más triste fue descubrir que ya no me conocía; pasé a ser una desconocida que le calmaba en sus momentos de ira.

Poco antes de su partida… él recuperó la lucidez y yo a mi padre. Me alegró tanto saber que me reconocía…

─Irene, tengo miedo. A ti, que estás a mi lado, te escucho, pero no te veo. Sin embargo, la imagen de los que ya no están, cada vez es más nítida.

─Papá, ¡te quiero!

 

FUTURAMUS, de Francisco Eugenio Crespo Sánchez

Mi padre morirá este mes, quizá el que viene –dijo «Futuramus».

–¡Menudo farsante!¡Si sabemos que tu padre tiene cáncer terminal! –gritó alguien entre la multitud.

–¡Morirá atropellado por un patinete eléctrico! –continuó el vidente –. Además, sufriremos una pandemia mundial por la parálisis del sapo. Comenzará a extenderse dentro de seis meses, aquí en Galicia, donde unos adolescentes irresponsables comenzaron hace dos meses a chupar unos sapos para colocarse.

–¿Te has inventado todo «Futu»?–le dijo su amigo al acabar.

–Todo. El gobierno me ha pagado veinte millones de euros para distraer a la población de otros menesteres…

–Vaya. ¿Y ahora qué vas a hacer?

–Comprarme un patinete eléctrico.

 

GALAXIAS EN GUERRA, de Felipe Tenenbaum

Mi padre morirá este mes, quizá el que viene… cuando decida desprenderse de todas sus oscuridades (redimiéndose de sus pecados y ansias megalómanas).

Hasta entonces, toca alzar la vista al cielo estrellado, cerrar los ojos y asimilar sus últimas palabras. Cuesta entender que decidiera revelarme, justo ahora, aquella amarga identidad secreta oculta por tantos años. No sé si seré capaz de confiar otra vez en nada, si tendré la fuerza necesaria para aceptarlo. O si podré, al menos, escribir sobre todo esto con semejante dolor en la muñeca. Lo mío siempre fue empuñar la espada antes que la pluma. Como dice mi maestro: «Luke, difícil autobiográficos microrrelatos redactar es».

 

HONOR, de Francisco Eugenio Crespo.

—Mi padre morirá este mes, quizá el que viene, y yo no le he honrado como hijo.

—¿Pero qué dices Shogun?, ojalá fueras mi hijo.

—Gracias Johnny, pero mi padre era el último Samurai de la dinastía Feng. Y yo solo soy un barma.

—No uno cualquiera. ¡Como tiras las cañas!, ¡los bocadillos los haces simétricos!, ¡y cortando el jamón a katana eres un escándalo!

—Mi deseo es honrar a mi padre. El dolor que siento es suficiente castigo para hacerme el harakiri. 

—¡Anda, si ese es el nombre de la fiesta del restaurante el próximo fin de semana! Mira por dónde vas a tener tu oportunidad chaval.

 

LA ESPERA, de Raquel Zaragoza Durá

Mi padre morirá este mes, quizá el que viene. El médico dice que está muy grave y que le queda poco…

Desde que hace diez días, el coche se cayó por el barranco, él está en la UCI; y yo solo, esperando a que se muera del todo.

Aunque san Pedro me ha abierto las puertas del Cielo, de aquí no me voy…, si mi papá no me lleva de la mano.

 

LA MILLA VERDE, de Américo Fojo.

Mi padre morirá este mes, quizá el que viene, si es que se acepta la prórroga de ejecución que hemos solicitado a las autoridades de la prisión.

Pero ellos son rígidos funcionarios, instalados en sus cómodos despachos. Para ellos, mi padre es un simple número de expediente, un protocolo que cumplirán inexorablemente y no saben que tienen entre sus manos la vida de un hombre recto, un padre que siempre ha dado todo por proteger a su familia.

Su amor me ha cubierto con un manto de inocencia… soy yo quien debería estar en la milla verde, por no saber contener mis manos en el cuello de esa infame.

 

LÍOS DE FAMILIA, de Marcelo Celave Villar

̶—Mi padre morirá este mes, quizá el que viene , por tanto leamos su testamento viviente  ̶—decía con altanería su hijo Mario en presencia de su novia Emilia (y primahermana) ̶—. Aunque antes, tráenos unos whiskies, Arturo  ̶—al mayordomo con desdén.

Notario:  ̶—« … siendo que mi supuesto hijo Mario no es tal sino que es hijo de mi hermano Florín, que lo dejó abandonado junto a su hermana Emilia; no tiene derecho a heredar nada de mí. En cambio, mi supuesto mayordomo Arturo sí es mi hijo y de Basilia tristemente fallecida fregando el tejado… declaro a Arturo heredero universal mientras que Mario tendrá que abstenerse de meterle mano a Emila».

 

MÍNIMA EXPRESIÓN, de Paquita Márquez.

Mi padre morirá este mes, quizá el que viene, tengo que eliminarlo porque no me queda tiempo ni remedio. También tendré que sacar de mi biografía a Lola y a mi perro Bru, ¡con el juego que me daban! Pero en el concurso exigen brevedad, nada de biografía novelada ni larga ni corta; ni siquiera cuento, aunque tenga moraleja. Tengo que quitar paja y quedarme con lo estrictamente esencial. Y en pocas palabras lo único que puedo decir es que nací, viví y he llegado al final, y como creo en el Más Allá, me confesaré antes de irme, por aquello de que es mejor que me cojan confesado…

 

PÉRDIDAS, de Paquita Márquez.

Mi padre morirá este mes, quizá el que viene. Eso ha asegurado el médico. Y es una pena, porque después de la vida de mierda que ha llevado tras perder una pierna, la mujer, un buen trabajo porque tenía que cuidarnos y de subsistir a base de hacer chapuzas cuando podía, ahora que está perdiendo la memoria, es cuando se le ve feliz…

 

PLANIFICANDO EL FUTURO, de Marcelo Celave Villar

̶ Mi padre morirá este mes, quizá el que viene e inevitablemente se llevará el secreto a la tumba.

̶ No puede ser, tenemos que reanimarlo. Tiene que decirnos dónde dejó el dinero escondido.

̶ Amor mío, ya ha dicho el médico que no recobrará la lucidez.

̶ Hay que intentarlo como sea. ¡Ya sé! traeré un exorcista para que abduzca su mente.

̶ No querida, te lo prohíbo, a mi padre nadie le violará su conciencia.

̶ Pero… yo soy su nuera y también tengo derecho a ese dinero.

«Y yo sé dónde está el dinero, boba, pero el día que muera padre, tú entrarás en ese mismo instante en mi pasado, jejeje…»

 

RAPIÑA, de Francisco Eugenio Crespo.

Mi padre morirá este mes, quizá el que viene. Hoy es el día en el que exijo el derecho de reemplazarlo como jefe de la bandada de buitres leonados del Salto del Gitano, en Monfragüe.

–Cierto según nuestra ley. Así pues, Rapiña, hijo de Putrefacto, puedes proceder al vuelo de sucesión.

Rapiña se lanzó desde lo alto del risco del Salto del Gitano.

Ante la mirada atónita de todos los buitres, se dirigió en una trayectoria increíblemente rápida hacia abajo, estrellándose contra una encina. Los Buitres irrumpieron en vítores de alegría.

–Menos mal que le ajusté las alas esta noche mientras dormía. ¡¿Pues no quería que fuéramos vegetarianos?!

 

RENACER, de Rosario Buades.

Mi padre morirá este mes, quizás el que viene, dice el doctor Vendrell del hospital donde está ingresado mi padre. Sus palabras resuenan en mi cabeza a modo de eco, le miro, pero no escucho lo que dice, me aterra, intento distraerme. Ello me lleva a cuestionar el sentido de los actos crueles e inhumanos de personas que toman por hobbie semejantes acciones…y pienso para qué?. A continuación, llega Carlos, mi marido y cariñosamente me abraza, me besa, no dice nada…esto colma mi corazón, y vuelvo a creer en el Amor y la bondad de las personas

 

RENCORES BRUTALES, de Felipe Tenenbaum

Mi padre morirá este mes, quizá el que viene. No le enterraré el filo con mucha fuerza pero me cercioraré de que muerda el polvo. El muy castrador siempre procura tener razón en todo. Si digo que lloviznará hoy, él asegura que será mañana. Si le cuento que el agua hierve a 100 grados, él acota «en condiciones normales de presión y temperatura». Y si sostengo que los hechos son más importantes que las palabras, él me contradice con una de sus sentencias. Pues, ya basta. Lo mataré ahora mismo y nada de lo que pueda decirme pasará a la historia. Solo mi crimen.

¡ZAZZZ!

–¿Tú también, hijo mío?

 

SORPRESA, de Rosario Buades.

“Mi padre morirá este mes, quizás el que viene”, dijo Andrea a su marido, miraba con nostalgia por la ventana, caía el sol, al igual que su ánimo al pensarlo.  Sus pensamientos quedaban secuestrados enteramente con esta situación.  Mario, su marido le dijo: “te aterra tener que lidiar con la que será la viuda de tu padre verdad?  (La susodicha, emitía todo tipo de comportamientos narcisistas y crueles, altamente toxica, manipuladora, mentirosa, y que sabía desempeñar el papel de  la víctima para conseguir sus malvados fines egocéntricos). No he querido decírtelo, pero ella es ahora nuestra nueva jefa en la empresa”

 

SOSIEGO, de Margarita González.

Mi padre morirá este mes, quizá el que viene. Lo sabe desde el día de la visita, hace ya dos semanas.

Nos reunimos para celebrar su cumpleaños el domingo pasado. En los postres sintió dolor en el pecho. Tras el hospital y las pruebas correspondientes quedó claro el motivo. Y el pronóstico: dos meses de vida como máximo.

Está tranquilo, ordenando sus papeles, dándonos consejos y haciendo regalos. La certeza le hace sentirse afortunado.

Mi madre, que se fue hace dos años, le hizo una visita a media noche. Lo despertó y lo avisó. Él la creyó. En breve se encontrarán de nuevo.

 

UN BUEN PADRE, de Raúl Zaragoza Cuello

Mi padre morirá este mes, quizá el que viene… o quizá no muera nunca. No, eso no, morir seguro que morirá, pero… ¿cuándo? Sin duda, lo echaré de menos, lloraré su muerte, me arrepentiré de todo el mal que pude hacerle a lo largo de mi vida, de no haber estado más a su lado, de no cuidarlo como se merecía. Sin duda alguna, ha sido un buen hombre y un buen padre… pero ¿qué puedo hacer? quiero su fortuna ya…

—Toma papá, toma… tu medicación.

—¿Para qué? si cada día me encuentro peor.

—Tómalo, papá… tómalo…

 

Y PARA MÁS INRI, ES BISIESTO, de Felipe Tenenbaum

Mi padre morirá este mes, quizá el que viene. Aunque tradicionalmente las parteras de nuestra familia nos reciben a principios de enero y las parcas apoyan sus gélidas manos sobre nuestros hombros a fines de diciembre, sospecho que mi progenitor no aguantará tantos días. Entre la guerra de Ucrania, las tensiones por todo oriente, la DANA de Valencia y la victoria de Trump, el pobre no da más de sí. Lleva las hojas del calendario deslucidas, casi marchitas. Y al toser, escupe fechas y aniversarios entre carraspeos. Pronto me tocará a mí reemplazarlo. Quizás no sirva de mucho pero, por favor, comed las doce uvas rezando por mí.

 

ANTI-UTOPÍA, de Raúl Zaragoza Cuello

Mi padre morirá este mes, quizá el que viene será el de cualquiera de vosotros… y sólo por cumplir cien años.

¡Cambiemos las normas! Los tiranos no pueden seguir decidiendo el día de nuestra muerte. Todos tenemos derecho a vivir hasta que nos falte la vida, sin que otros lo decidan. Es 2090, sabemos que la tierra empieza a no ser suficiente para albergarnos a todos, pero si los avances han conseguido que podamos pervivir casi doscientos años, no podemos conformarnos con menos. Derroquemos este gobierno de dictadores y busquemos otros modos de vida… ¡VIVAMOS HASTA QUE NUESTRO CUERPO MUERA!

 

AYUDA, POR FAVOR, de Raúl Zaragoza Cuello

Mi padre morirá este mes, quizá el que viene ya sea tarde. Está encerrado en un bajo de esta localidad. En la prueba de vida que me han enviado, a través de una ventana intuyo una vieja puerta amarilla al otro lado de la calle y un número que, aunque borroso, sin duda es el 37. Sé que no es un santo y puede que lo merezca, pero lo retienen por trifulcas de juego y lo matarán si no cubro su deuda. Pocas puertas así habrá en estas calles. No bromeo… por favor, si algún oyente reconoce esa puerta ¡LLÁMENME!

 

CAMBIO DE PLANES de Inmaculada Micó

Mi padre morirá este mes, quizá el que viene, ¿y qué voy a hacer yo ahora? Dime. Tú eres mi herencia. ¡Habrase visto! Después de haber trabajado toda la vida con él ¿tú eres lo que me queda? ¡Mira que darle el molino al mayor ¡Y todo porque siempre ha dicho que soy un gandul. Tengo que hacer algo…Creo que hablaré con mi hermano pequeño para que se quede contigo y que me dé el burro que le ha tocado a él. No me costará convencerlo porque es muy necio. Ese sí que lo va a pasar fatal, Gato. No sabes lo que te espera.

 

DICES TÚ DE MILI…, de Leticia Ortiz

Mi padre morirá este mes, quizá el que viene. El hombre se va librando desde hace un tiempo de forma inexplicable de las garras de la parca. Amanece un nuevo día y ahí lo encuentras, dando un ágil salto de su cama para incorporarse y calzar sus roídas pantuflas, ¡como si nada! Ya van ochenta canosos años, y sigue calentándonos la cabeza con sus historietas de la mili en Cerro Muriano. Nunca sabremos cuándo será su último relato; todo va a depender de si a mi madre se le va o no la mano con la cantidad de arsénico que eche la próxima vez en las lentejas

Volver