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14 FEB

FUEGO EN LA GARGANTA

Cada uno de nosotros decidimos qué punto de nuestra existencia supone nuestro propio arranque narrativo.
FUEGO EN LA GARGANTA

La decisión del jurado de los premios Planeta (los mejor dotados económicamente, y los más mediáticos de nuestro ecosistema literario) pocas veces se escapan de polémicas, opiniones adversas y chismorreos. Por eso el fallo de la edición de 2024, en la que se ha otorgado el galardón de finalista a Beatriz Serrano, periodista con una sola novela publciada hasta la fecha (la muy notable El descontento, que reúne requisitos para ser la voz de una generación, o de parte de esa generación, la que languidece en oficinas con sus títulos universitarios criando polvo); este fallo, decía, de una autora que no ha dejado de ser crítica en su recomendable podcast Arsénico caviar con esta cosa del Planeta, parece que puede ser un cambio de rumbo en el que el grupo editorial dé cabida en su mayor altavoz a otras obras que no sean las tradicionales de los últimos años: histórica, thriller, sagas familiares, etc, obras en las que literariamente se arriesga más bien poco y pensadas para un público muy generalista que, según la experiencia de esta librería,ya no cumple los 55 años... El fallo del jurado puso en el foco a Beatriz Serrano (35 años) y reimpulsó las ventas de "El descontento"  mientras salía un mes más tarde la premiada Fuego en la garganta, novelas también aptas para un público más joven y más crítico con este mundo que nos tiene descontentos pero en el que hemos tenido la suerte de vivir.

 

En esta novela vamos a acompañar a Blanca, una niña cuya madre se va de casa cuando ella tiene 8 años, en 1993. Vamos a descubrir cómo esta niña tiene un poder sobrenatural de forma que sus sentimientos se somatizan en enfermedades o milagros curativos. Pero no es una novela de misterio o una historia Carrie, de Stephen King, realmente hasta la tercera parte de la novela no se va a desarrollar este tema. Fuego en la garganta, muy bien recreada en los años 90 y primeros 2000, es una novela sobre las relaciones familiares, tanto de padres e hijos como de pareja; es una novela sobre nuestros sentimientos, sobre cómo lo vivido en la infancia o la gente con la que nos relacionamos nos define, o cómo acabamos buscando una familia en forma de amigos a partir de cómo hemos vivido nuestros primeros años. Porque ese acompañamiento de Blanca, la niña protagonista, lo hacemos desde los 8 años hasta su mayoría de edad. Por en medio vamos a saber por qué se va su madre y, cómo esta desaparición, cómo el toque mágico de los milagros además de la relación con su padre y el autodescubrimiento de sí misma, van a dar forma a la adolescente y las decisiones con la que terminamos la novela.

 

 En Fuego en la garganta, aparte de tener un remember de la cultura pop con la que crecieron los púberes y adolescentes de los años 90 (incluyendo el advenimiento de internet), también se asoma la propia Beatriz Serrano en la parte narrada en tercera persona (porque hay una parte del libro narrada en primera persona), espacios en los que la narradora se asoma para hacernos reflexionar sobre el machismo, sobre la mínima humanidad del sistema económico que, a pesar de todo, hemos tenido la suerte de vivir, el ninguneo del trabajo en las grandes ciudades, temas que ya trata de una forma muy directa en El descontento y que aquí también asoman como parte del ecosistema con el que han de lidiar las protagonistas.

 

Es un libro que me ha gustado porque, como la buena literatura, te pone a ti mismo frente a un espejo y te obliga a preguntarte sobre quién eres, por qué eres como eres y, además, te devuelve una imagen que, paradójicamente, no siempre es la imagen tan blanca que podemos tener de nosotros mismos (digo paradójicamente porque la protagonista se llama Blanca).

 

En resumen, desde esta librería le deseamos lo mejor a Fuego en la garganta y que suponga un antes y un después en el premio más mediático de nuestra literatura.

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